Busca primero el Reino

por: Rvda. Rebecca J. Brimmer, Presidenta Ejecutiva Internacional

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¿Con qué frecuencia nos sentimos frustrados con nuestro gobierno? ¿Alguna vez te has desesperados por la dirección que toma tu gobierno? Cuando el caos estalla, las pandemias golpean, la pobreza aumenta, los precios de las viviendas quedan fuera de nuestro alcance, la atención médica parece ser solo para los ricos y el desempleo aumenta; esperamos que nuestros gobiernos tengan una respuesta. Al observar el estado actual del mundo, hay mucho de qué preocuparse. Vemos disturbios en las calles, saqueos, violencia, guerras, persecución de cristianos, antisemitismo y rabia desenfrenada. Cuánto anhelamos que se levante un ‘rey’ justo y traiga calma a nuestras naciones. Me senté en mi oficina con un amigo judío recientemente, hablando de los disturbios en Israel y en todo el mundo. Él lo resumió diciendo: «Necesitamos al Mesías ahora». ¡Cuán cierto! Mientras tanto, batallamos con líderes terrenales, algunos buenos y otros no tanto.

Aunque hoy en día muchos reyes cumplen un rol principalmente ceremonial, histórica y bíblicamente el rey era la máxima autoridad, generalmente con el reconocimiento de que estaba bajo la autoridad de Dios. Cuando leemos los libros de los reyes en la Biblia, rápidamente vemos que los reyes pueden ser justos o malvados. La Biblia a menudo dice acerca de los reyes malvados: “Hizo lo malo ante los ojos del Señor”. A la inversa, los buenos reyes agradaron al Señor porque hicieron lo recto ante los ojos del Señor. Hoy en día, los líderes mundiales pueden llamarse presidente, primer ministro o líder supremo, así como también rey. Algunos son dictadores, otros elegidos y algunos nacen con el cargo. Al igual que en los tiempos bíblicos, algunos actúan con rectitud y otros son malvados.

Hubo momentos en que los reyes gobernaban con mano dura; Roboam, por ejemplo (1 Reyes 12). Al igual que hoy, cuando un rey malvado estaba en el poder, la gente sufría, y cuando un rey justo gobernaba el reino, sus súbditos prosperaban. En cualquier caso, los reyes esperaban la lealtad de sus súbditos.

Cada reino (nación) tiene un código de conducta y una expectativa de lealtad y compromiso. Aquellos que opten por no alinearse y actuar contra el reino pueden ser acusados de traición o sedición, los cuales son considerados crímenes extremadamente atroces contra el estado.

Estados Unidos tiene un juramento de lealtad. La Cámara de Representantes comienza cada día con una recitación de este juramento. Cuando era niña, los niños en la escuela se paraban frente a la bandera todos los días, colocaban la mano derecha sobre el corazón y decían: «Prometo lealtad a la bandera de los Estados Unidos de América; y a la república que representa; una nación bajo Dios, indivisible, con libertad y justicia para todos». Era un recordatorio constante de nuestro compromiso con nuestro país y los ideales que defiende. Éste sigue siendo un acto patriótico solemne de respeto y unidad. Me imagino que la mayoría de los ciudadanos estadounidenses podrían citar fácilmente este juramento. Las palabras son impactantes, pero su verdadero valor reside en el corazón de los ciudadanos: ¿Son solo palabras o vienen del corazón? ¿Qué es exactamente la lealtad?

Según yourdictionary.com, la lealtad se define como:

  1. Lealtad o devoción a una causa o persona.
  2. Lealtad a alguna causa, nación o gobernante.
  3. Hacer la promesa de ser leal, o la acción de ser realmente leal y estar del lado de alguien.

En el tiempo de Jesús

En los días de Jesús (Yeshúa), el pueblo era gobernado por Roma, y el liderazgo romano exigía lealtad total. Algunas de las leyes se oponían directamente a la Biblia. Por ejemplo, se esperaba que se adorara al emperador. Esto presentó problemas para la piadosa población judía que se adscribía a la Torá (Gn – Dt), incluidos los Diez Mandamientos, que advertían contra el servir a otros dioses. El período del Segundo Templo fue uno de gran opresión para el pueblo judío, terminando finalmente en tragedia. En el año 70 d. C., el Templo fue destruido y la gente fue sitiada, muerta de hambre, asesinada o esclavizada y obligada a abandonar su amada tierra natal.

De la misma manera como hoy, muchos se encuentran batallando al someterse a un liderazgo débil, tiránico, impío o incluso malvado; así fue en los días de Jesús y sus seguidores. Debe haber sido extremadamente difícil vivir en un entorno en el que se esperaba que se obedecieran las leyes de Roma. Podemos ver muchas referencias de este conflicto en las Escrituras. Una vez le preguntaron a Jesús sobre el pago de impuestos al César. Él dijo: “Dad al César lo que es del César” (Marcos 12:17). Aunque Jesús abogó por la obediencia civil, claramente Su atención estaba en otro reino: el Reino de Dios y los valores del Reino de Dios.

Durante este tiempo caótico y desafiante, Jesús a menudo habló del Reino de Dios. En sus palabras y a través de sus acciones, constantemente llevaba la atención hacia el Reino de Dios, el Reino de los Cielos. Por ejemplo, el Padre Nuestro comienza con las palabras: “Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea Tu nombre. Venga Tu reino. Hágase Tu voluntad, así en la tierra como en el cielo” (Mateo 6:9b-10, Lucas 11:2, énfasis agregado).

Dios es nuestro Rey

Este mes en Israel estamos celebrando las Fiestas de Otoño (Lev 23). La primera es la Fiesta de las Trompetas, conocida hoy en día como Rosh HaShaná (“cabeza del año”). El ambiente está cargado de las oraciones del pueblo judío que se reúne en gran número en las sinagogas. Las trompetas se tocan durante todo el día. Uno de los temas de esta festividad es el ‘reinado de Dios’.

Si comparamos al rey humano con Dios nuestro Rey, obtendremos una imagen completamente diferente. Nuestro Dios, nuestro Rey, es siempre justo y bueno; Él busca lo mejor para Sus seguidores leales. Es un Dios de misericordia y juicio. Isaías 33:22 proclama: “Porque el Señor es nuestro juez, el Señor es nuestro legislador, el Señor es nuestro rey; Él nos salvará”.

En la Biblia se hace referencia a Dios como Rey; tanto los cristianos como los judíos se refieren a Dios como ‘Rey’ y hablan de ‘Su Reino’. El Salmo 47 es un ejemplo. “Porque el Señor, el Altísimo es ‘digno’ de ser temido; Rey grande es sobre toda la tierra. Canten alabanzas a Dios, canten alabanzas; canten alabanzas a nuestro Rey, canten alabanzas. Porque Dios es Rey de toda la tierra. Dios reina sobre las naciones, sentado está en Su santo trono” (Sal 47:2, 6, 7a, 8).

En el judaísmo se acostumbra bendecir a Dios varias veces al día. Estas oraciones comienzan con las palabras: “Bendito seas, oh Señor Dios nuestro, Rey del universo”. En Yom Kippur (Día de la Expiación) y otros días de ayuno, se le habla a Dios como ‘Rey’ en una oración que repetidamente hace referencia a Su realeza; es una oración de arrepentimiento y petición. Estas hermosas oración y canción se llaman ‘Avinu Malkeinu’ (Padre nuestro, Rey nuestro). Puedes encontrar el texto de esta oración [en inglés] en https://www.myjewishlearning.com/article/text-of-avinu-malkeinu/

El Reino de Dios

En el tiempo de Jesús (Yeshúa), la gente oraba por ser libertados de los romanos. Según David Flusser, un renombrado experto en el período del Segundo Templo: «… la gente en general creía que cuando llegara el Reino de Dios, Israel sería liberado del yugo de Roma». Los discípulos de Jesús se habían sentado bajo sus enseñanzas y lo habían escuchado hablar mucho sobre el Reino de los Cielos, aún así, claramente también esperaban que Jesús libertara a Israel de la opresión romana. Después de la resurrección, le preguntaron directamente: “Entonces los que estaban reunidos, le preguntaban: «Señor, ¿restaurarás en este tiempo el reino a Israel?»” (Hechos 1:6).

Flusser también afirma que:

«Para Jesús y los rabinos, el Reino de Dios es tanto presente como futuro… Según el judaísmo rabínico, el ‘Reino de los Cielos’ significa que el único Dios actualmente gobierna ‘de iure’ [por derecho], pero en el futuro escatológico el ‘Reino de Dios’ [será] revelado a todos los habitantes del mundo ‘de facto’ [de hecho]. No debe haber duda de que tanto para el judaísmo rabínico como para Jesús, el Reino de los Cielos es una realidad presente (Lucas 11:20-21, Éxodo 25:8 y el ‘Targumim Arameo’). Los sabios enseñaron que incluso puede haber personas que ya estén viviendo, por así decirlo, en el Reino de los Cielos, si toman sobre sí el ‘yugo del Reino de los Cielos’».

Asumir el ‘yugo del cielo’ significa vivir de acuerdo con las reglas del ‘Reino de Dios’. En el pensamiento judío se refiere a practicar nuestra fe de acuerdo con la voluntad revelada de Dios en la Torá y el Tanaj (Gn – Mal). Como cristianos, agregaríamos los Escritos de los Apóstoles (NT).

En las referencias de Jesús al Reino de Dios y al Reino de los Cielos, se hace referencia tanto al aquí y ahora como al futuro; algo que ha generado mucha confusión. ¿Está hablando del ahora o del futuro? La respuesta es: ‘sí’.

Jesús mostró a través de su vida y acciones la forma en que debería operar el Reino de Dios. Recuerda la frase del Padre Nuestro: “Venga Tu reino; hágase Tu voluntad en la tierra como en el cielo”. Esto une ambos pensamientos en una oración. Él sanó a la gente y liberó a los oprimidos; y les dijo que esto era evidencia de que el Reino de Dios estaba aquí. “Pero si Yo por el dedo de Dios echo fuera demonios, entonces el Reino de Dios ha llegado a ustedes” (Lucas 11:20).

Jesús les dijo a sus seguidores que el Reino de Dios tenía un gran valor y debía ser buscado como una persona que busca una moneda perdida. Era tan valioso que se debía renunciar a todo lo demás para obtenerlo (la parábola del Tesoro Escondido y la parábola de La Perla; ver Mateo 13).

Jesús se refirió al Reino de Dios en las parábolas de La Levadura y La Semilla de Mostaza. Ambas muestran crecimiento. La semilla de mostaza, una semilla muy pequeña, se convierte en un arbusto lo suficientemente grande como para albergar pájaros. La levadura hace que la masa se expanda. Cuando consideramos el pequeño grupo de discípulos de Jesús y la proliferación de seguidores de Jesús hoy, ha habido un crecimiento en el Reino.

Ser parte del Reino de Dios tiene sus beneficios. “Pero busquen primero Su reino y Su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas”. (Mateo 6:33). ¿Cuáles son las cosas que se añadirán? Este versículo está precedido por la enseñanza de Jesús sobre nuestra actitud hacia los tesoros y las riquezas; donde se nos dice que no acumulemos tesoros. Los siguientes versículos son difíciles de entender a menos que conozcas los dichos hebreos. En el pensamiento hebreo, alguien con ‘buen ojo’ es generoso y alguien con ‘mal ojo’ es tacaño. A esto le sigue una advertencia de que no nos preocupemos por ‘la comida, la bebida y la ropa’. Podemos resumir esto fácilmente diciendo: “Confía en Dios, comparte tu riqueza generosamente y no te preocupes”. Mateo 6:25-32 establece claramente que nuestro Dios, nuestro Rey, sabe que necesitamos estas cosas. Así como Él provee para las aves del cielo, Él proveerá para nosotros.

A lo largo de la Escritura hay un tema de bendición para aquellos que buscan a Dios y viven de la manera que Él ha ordenado. De manera similar, hay consecuencias negativas para aquellos que eligen rebelarse contra Él.

Comencé este estudio bíblico haciendo referencia a la situación del mundo actual. Aunque vivimos en un mundo caído y estamos sujetos a líderes que no siguen a Dios ni a Sus caminos, también vivimos como ciudadanos del Reino de los Cielos. A pesar de que las cosas podrían ponerse más difíciles en el ámbito natural, tenemos la seguridad de saber que Dios todavía está en el trono. Puedo escuchar Su voz a través de las Escrituras: “Busca primero el Reino de Dios y Su justicia…”. Pasa tiempo con Él, confía en Él, elige vivir siguiendo Su camino; y podemos descansar sabiendo que Él velará por nosotros, de la misma manera que cuida de los gorriones.

 

Traducido por Raquel González – Coordinadora Centro de Recursos Hispanos
Revisado por Robin Orack – Voluntaria en Puentes para la Paz

 

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Bibliografía
Flusser, David. The Sage from GalileeRediscovering Jesus’ Genius. Grand Rapids: Eerdmans, 2007.
My Jewish Learning. “Text of Avinu Malkeinu.” Accessed July 2021.
Tverberg, Lois, and Ann Spangler. Sitting at the Feet of Rabbi Jesus. Grand Rapids: Zondervan, 2009.
Young, Brad. Jesus the Jewish Theologian. Grand Rapids: Baker Academic, 1995.

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