Fe, Esperanza y Amor desde Génesis hasta Pablo

por: Rebecca J. Brimmer, Presidenta Ejecutiva Internacional

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Uno de los más bellos pasajes bíblicos se encuentra en 1 Corintios 13. Frecuentemente conocido como el capítulo del amor, ha sido citado en innumerables bodas cristianas. El apóstol Pablo concluye el capítulo con estas palabras: “Y ahora permanecen la fe, la esperanza, el amor: estos tres; pero el mayor de ellos es el amor” (1 Cor. 13:13).

¿Qué significado tuvieron esos conceptos de fe, esperanza y amor para Pablo en el primer siglo? Aunque a menudo pensamos de Pablo como un cristiano, él mismo se sorprendería, considerando la manera en que se describió a sí mismo en Filipenses 3:5, diciendo “…circuncidado a los ocho días de nacer, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, Hebreo de Hebreos; en cuanto a la Ley, Fariseo.” También sabemos por las Escrituras que estudió bajo uno de los grandes sabios judíos de su tiempo: Gamaliel, nieto de uno de los rabinos más famosos, Hillel (Hech. 5:34, 22:3). En la historia judía, Gamaliel era conocido como un sabio, experto en la Ley y miembro destacado del Sanedrín (jueces judíos que constituían la corte suprema y el cuerpo legislativo del antiguo Israel). Pablo, como erudito judío de su tiempo, habría tenido un profundo conocimiento de las Escrituras hebreas, especialmente de la Torá (Gen.-Deut.). A veces tengo la oportunidad de estudiar la Biblia con rabinos y eruditos hebreos. Una cosa que hacen cuando estudian un concepto es buscar su primera mención en las Escrituras. Luego proceden a buscar otras instancias donde se usa la misma fraseología. No es difícil imaginar a Pablo haciendo lo mismo. Echemos un vistazo a la Biblia que Pablo hubiese leído para considerar la fe, la esperanza y el amor.

La Fe

Valle de Timna en el sur de Israel

La palabra hebrea para fe es emuná. Proviene de la raíz hebrea amun o emun (אמון). La encontramos usada por primera vez en la Biblia en la historia de Abraham. Y Abram creyó [amun] en el SEÑOR, y El se lo reconoció por justicia (Gén. 15: 6). A menudo traducido como seguridad, creencia o fe, la palabra significa mucho más que una afirmación mental. Incluye también “construir o apoyar; criar como padre o nodriza; ser firme o fiel, confiar o creer, ser verdadero o cierto.” Incluye la idea de firmeza y fidelidad.

Abraham dejó su hogar para ir al lugar a donde Dios lo llamaba, no sólo por una creencia teológica. Había tenido un encuentro con Dios, lo cual le impactó profundamente. Hace casi 40 años, mi esposo y yo recibimos un llamado similar por parte de Dios. Sabíamos que nos estaba llamando a la tierra de Israel. No lo podríamos haber hecho sin esa profunda convicción en nuestra alma de que Dios es absolutamente confiable, fiel y verdadero. Él es nuestro apoyo y nuestro sustento. Yo creo que Abraham tuvo una experiencia parecida. Dejó su hogar, su familia, sus costumbres y todo lo que conocía, poniendo su confianza, fe y seguridad en el único y verdadero Dios, quien nunca le fallaría. Nosotros, como Abraham, también le dimos nuestra lealtad al Rey, Creador, Redentor y único Dios. Aunque Abraham no siempre entendía, y algunas veces se impacientaba, nunca dejó de tener amun (fe, fidelidad y confianza) en Dios. Hebreos 11: 6 dice: Por la fe Abraham, al ser llamado, obedeció, saliendo para un lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber adónde iba…porque esperaba la ciudad que tiene cimientos, cuyo arquitecto y constructor es Dios (Heb. 11: 8,10).

Según la forma natural de las cosas, Tom y yo tomamos una decisión audaz, tal vez insensata, cuando dejamos todo para seguir el llamado de Dios. Hoy, más de 30 años después, puedo decir con absoluta confianza que fue lo mejor que hicimos. No hay mayor vida que la que uno invierte en lealtad, confianza y fe en Dios.

El agradar a Dios con nuestra fe es mucho más que estar de acuerdo con una doctrina o un credo. Significa que confiamos en Él totalmente. Dependemos de Él en todas las circunstancias. Nuestra creencia en Él y en Su carácter es absoluta. Esa es la fe que transforma la vida.

La Esperanza

La palabra hebrea para esperanza es tikvah (תקווה). A menudo cantamos una canción llamada “HaTikvah” (La Esperanza) que habla del anhelo de las almas judías por vivir como personas libres dentro de su propia tierra. La letra viene de un poema escrito en 1877 por Naftali Herz Imber, un poeta judío. Mucho más tarde fue adoptado como el himno nacional de Israel. Mi corazón siempre se conmueve cuando canto esas palabras de esperanza.

En 1878 se estableció una ciudad llamada Petah Tikvah (Puerta de Esperanza). El nombre proviene de Oseas 2:15 como parte de una profecía sobre la restauración de Israel. Setenta años de esperanza luego, nació el Estado de Israel.

En Puentes para la Paz tenemos un programa llamado Proyecto Tikvah, que ayuda a ancianos judíos en Ucrania quienes no pueden venir a Israel debido a problemas de salud o falta de apoyo. Les proporcionamos alimentos, calentadores y medicinas para brindar esperanza a sus vidas sombrías.

En el libro de Proverbios leemos: La esperanza que se demora enferma el corazón, pero el deseo cumplido es árbol de vida” (Prov. 13:12). Y el salmista habla sobre su esperanza en Dios, diciendo:Alma mía, espera en silencio solamente en Dios, pues de Él viene mi esperanza (Sal. 62:5-6). Por casi 2,000 años, el pueblo judío fue exiliado de su hogar. Todos los años durante la Pascua decían con anhelo: “El año que viene en Jerusalén,” pero su esperanza fue demorada muchos siglos. Sufrieron muchas tragedias, incluyendo el Holocausto, cuando seis millones de judíos fueron asesinados por los nazis. Aun así, continuaron esperando en regresar a su patria. ¡En 1948 hubo fiesta en las calles cuando su esperanza fue hecha realidad! De repente, el mundo se dio cuenta que el Dios de la Biblia estaba cumpliendo Sus antiguas promesas hechas al pueblo judío.

En nuestras Biblias traducidas a otros idiomas, la primera mención directa de esperanza se encuentra en el libro de Rut. Pero la palabra hebrea tikvah aparece previamente en Josué 2:21 como parte de la historia de Rahab. En hebreo bíblico, la palabra significa literalmente una cuerda o línea, aunque figurativamente una expectativa o esperanza. En la historia de Rahab, el cordón que colgaba de su ventana se llamaba tikvah. Qué hermosa imagen de la esperanza en una redención prometida. Su vida y la de su familia dependían de la promesa hecha por los espías israelíes en salvarles las vidas. Tal cordón era símbolo de esa esperanza.

Cuando tengamos fe absoluta (seguridad, confianza o amun) en Dios, podremos continuar esperando, incluso cuando no veamos la respuesta que esperamos de inmediato. ¿Extenderá su línea y su esperanza como Rahab, y confiará en que Dios le salvará?

El Amor

La palabra hebrea para amor es ahavá (אהבה). Cuando Pablo habla del amor en 1 Corintios 13, la palabra griega que usa es ágape. Verifiqué con la Septuaginta (traducción griega del texto hebreo completada en 132 a. C.), y los 70 rabinos que hicieron esa traducción usaron casi exclusivamente ágape por la palabra hebrea ahavá.

Cuando la Torá (Gen.-Deut.) dice: Amarás al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza (Deut. 6:5), el verbo para “amar” es ahav (el sustantivo es ahavá). Cuando Jesús (Yeshúa) cita ese mismo texto en Marcos 12:30, la palabra griega usada es agapao (palabra que proviene de ágape).

El primer uso de la palabra “amar” en la Biblia se encuentra en Génesis 22:2. Esta es la historia impactante y difícil de Dios pidiéndole a Abraham que sacrifique a su hijo, Isaac:Y Dios dijo: ‘Toma ahora a tu hijo, tu único, a quien amas, a Isaac, y ve a la tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que Yo te diré.’ ¿Cómo puede ser eso? ¿Cómo puede un buen Dios pedirle a un hombre que sacrifique a su hijo?

Mientras yo me encontraba en un retiro espiritual en los montes del norte de Israel, el año antes de convertirme en Directora Ejecutiva (yo era antes Directora de Operaciones), estaba leyendo ese pasaje, y de repente no era sólo otra historia bíblica. Lloré al darme cuenta de la magnitud de la decisión que tomó Abraham. Cuánto debió amar a Dios para estar dispuesto a quitarle la vida a su amado hijo. El Señor me mostró el profundo dolor y la angustia de Abraham, y lloré por Abraham e Isaac. De repente, me mostró el dolor devastador del Padre cuando Jesús fue crucificado por nuestros pecados. Fue una revelación poderosa de cuánto nos ama el Padre.

Abraham se sometió a la voluntad de Dios, y cuando Dios vio que su corazón estaba comprometido el 100% en seguirle, ofreció a Abraham otra opción. Entonces el Señor me preguntó si yo estaba dispuesta a abandonar a Puentes para la Paz, el ministerio que tanto yo amaba. Luché durante un par de horas antes de decir que “sí.” Cuando evidencié que yo estaba dispuesta a dejarlo todo por Él, me lo devolvió. Luego me di cuenta que esa fue una preparación importante para el nuevo papel de liderato que pronto me sería confiado. No podría amar más a este ministerio que al Dios que me llamó a dicho ministerio. Este es el tipo de amor que Dios desea de Sus seguidores, que estemos dispuestos a presentar todo lo que es importante para nosotros, todo lo que amamos, para seguir obedientemente Su dirección.

Cuando Pablo habló sobre el amor en 1 Corintios 13, esa es una descripción de sacrificio: “…no busca lo suyo…” (v. 5). Pablo no describió un sentimiento emocional; describió cómo debemos amar.

Cuando la Biblia dice en la Torá y en las palabras de Jesús: Amarás al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza (Deut. 6:5), ¿qué significa eso para usted y para mí?

Ese sencillo verso escrito por el apóstol Pablo tiene gran significado: “Y ahora permanecen la fe, la esperanza, el amor: estos tres; pero el mayor de ellos es el amor” (1 Cor. 13:13).

Creo que Pablo nos estaba diciendo: tengan fe, seguridad absoluta y confianza en un Dios totalmente confiable; tengan esperanza, incluso cuando la situación parezca desesperanzadora o cuando la respuesta a sus oraciones se demore; y amen sacrificialmente tanto a Dios como a los demás. Para caminar verdaderamente en fe, esperanza y amor, debemos involucrar toda nuestra vida, nuestra esencia, nuestras acciones, todo lo que somos. ¿Está usted listo para dar su lealtad total a nuestro Padre celestial? Eso es lo que Él anhela de nosotros.

 

Traducido por Teri S. Riddering,
Coordinadora Centro de Recursos Hispanos

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Bibliografía

“Ahava.” Blue Letter Bible. https://www.blueletterbible.org/lang/lexicon/lexicon.cfm?t           
     =kjv&strongs=h163
“Emunah.” Blue Letter Bible. https://www.blueletterbible.org/lang/lexicon/lexicon.cfm?t          
     =kjv&strongs=h530
“Gamaliel.” Wikipedia. https://en.wikipedia.org/wiki/Gamaliel
“Hatikvah.” Wikipedia. https://en.wikipedia.org/wiki/Hatikvah
“Tikvah.” Blue Letter Bible. https://www.blueletterbible.org/lang/lexicon/lexicon.cfm?t         
     =kjv&strongs=h8616

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