El mundo árabe está harto de los palestinos

agosto 20, 2020
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Mohamed bin Zayed al-Nahyan, Príncipe heredero del Emirato de Abu Dhabi

Nos enfrentamos a dos campos: el campo de la paz y el campo de la destrucción; el campo del fanatismo y el campo de la moderación.

La sorpresa más grande tras el acuerdo de paz de Israel con los Emiratos Árabes Unidos (EAU) es que no hubo división dentro del mundo árabe al respecto. De hecho, casi todos los países árabes han expresado su apoyo al acuerdo y se han subido al tren de la paz.

Solo quedan Yemen y Catar que se oponen al acuerdo y se han sumado al eje del mal de Irán y Turquía, el eje del radicalismo islámico, tanto sunita como chiíta.

Entonces, ¿qué pasó realmente? Bueno, el mundo árabe está harto. Mira a la izquierda y a la derecha y se da cuenta, aunque tarde, de que dondequiera que esté involucrado el radicalismo islámico, ya sea chiíta o sunita, el resultado es siempre destrucción y ruina. Irán, Turquía y sus afiliados yihadistas están involucrados en Siria, Yemen, Líbano, Somalia, Irak, Afganistán, Gaza, el norte del Sinaí y el norte de Nigeria. Vayan donde vayan, les sigue el caos.

Los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita definitivamente no se convirtieron en democracias de repente, pero en el Medio Oriente la elección no es entre una democracia liberal o una dictadura. La elección es entre estabilidad o destrucción.

¿Y cómo les va a los palestinos? La violencia que instigó el exlíder de la la Organización para la Liberación de Palestina [OLP] Yasser Arafat ha sido derrotada. Sólo empeoró los problemas de los palestinos. El heredero de Arafat, [Presidente de la Autoridad Palestina] Mahmud Abbas, se opone a la violencia y aún así fracasó.

El mundo árabe se niega a seguir soportando todos los caprichos palestinos. Tras el apoyo árabe casi unánime a la normalización, el fracaso palestino se vuelve aún más doloroso.

¿Por qué los palestinos perdieron el mundo árabe? En algún momento, a partir de finales de la década de 1990, los líderes árabes se dieron cuenta de que el «problema palestino» no era una ventaja sino una carga.

Después de todo, ser hostil a Israel nunca benefició a nadie. Es por eso que prominentes estados árabes apoyaron el esquema de paz del ex presidente estadounidense Bill Clinton en los años 90. Incluso intentaron presionar a Arafat para que aceptara el acuerdo, pero fue en vano.

Aunque Abbas detuvo la violencia, se apegó a la política diplomática de Arafat de decir siempre «no», independientemente de lo que se ofreciera.

Fue «no» a la Comisión Peel de 1937; «no» al plan de partición de la ONU de 1947; «no» a la retirada israelí por la paz en 1967; «no» a la oferta de paz del entonces Primer Ministro Ehud Barak en el 2000; «no» a la oferta de paz de Clinton más tarde ese año; «no» a la oferta de paz del entonces Primer Ministro Ehud Olmert en 2008; «no» a la oferta de paz del entonces Presidente estadounidense Barack Obama en 2014; y, por supuesto,»no» al plan de paz del Presidente estadounidense Donald Trump.

Nunca quisieron un estado para el pueblo palestino, simplemente no querían uno para los judíos.

Ahora los palestinos están pagando el precio de sus victorias pasadas, y es una victoria pírrica.

Todavía cuentan con el apoyo de los campus universitarios de Occidente. Después de todo, las «organizaciones de la sociedad civil» continúan con su terquedad y el movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones a Israel (BDS) apoya a Irán y Turquía en oposición a la normalización.

Pero lo que impresiona a los profesores progresistas en América del Norte y Europa no impresiona a los líderes árabes. Saben que profundizar aún más en la madriguera del conejo palestino no los conducirá a la paz celestial.

Apoyaron, en vano, la causa palestina durante muchos años. Israel les dio a los palestinos la Franja de Gaza y resultó en el gobierno de Jamás. Saben que el resultado de tal apoyo conduce a una toma de poder por parte de los Hermanos Musulmanes, la organización matriz de Jamás, que odia a los líderes árabes tanto o incluso más que Irán.

Ahora, imaginemos un escenario en el que Abbas, en lugar de llamar al embajador palestino de los Emiratos, agradece al príncipe heredero Mohamed bin Zayed por detener la amenaza de anexión, da la bienvenida a la normalización y busca unirse a una iniciativa de paz regional que daría a los palestinos la autonomía.

Suena como una fantasía, ¿verdad? Ese es exactamente el problema: quien elija ser parte del eje iraní-turco terminará infligiéndose destrucción a sí mismo. No prosperidad.

Cuando los palestinos elijan la paz sobre la fantasía de destruir a Israel, su situación mejorará drásticamente. Aún no ha sucedido, pero por su bien y por el nuestro, esperamos que suceda.

 

ENFOQUE DE ORACIÓN: Oremos por la realidad de los sentimientos expresados ​​en este artículo y por el efecto que este cambio de actitud podría tener en el liderazgo palestino. Intercedamos para que el pueblo palestino y sus líderes se vean obligados a darse cuenta de que su deseo de empujar a Israel al mar nunca se cumplirá y que sus continuos ataques contra Israel solo significarán pobreza y destrucción continuas para ellos y su posteridad.

VERSO BÍBLICO:Restauraré el bienestar de Mi pueblo Israel, y ellos reedificarán las ciudades asoladas y habitarán en ellas; también plantarán viñas y beberán su vino, y cultivarán huertos y comerán sus frutos”.

Amós 9:14

NBLA

 

Traducido por Rubén Pereyra – Ynetespañol
Revisado por Robin Orack – Voluntaria en Puentes para la Paz

 

Publicado en agosto 20, 2020

Fuente: Porciones de un artículo por Ben-Dror Yemini, originalmente publicado por Ynetnews el 18 de agosto de 2020. (El vocabulario respecto al tiempo ha sido modificado para reflejarse en nuestra publicación del día de hoy). Puedes ver el artículo original en este link.

Fotografía por: American Forces Press Service/wikipedia.org

Fotografía con licencia: Wikipedia