Sea Feliz – Sea Bienaventurado

junio 8, 2017
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Foto: ESB Professional/shutterstock

¡Todos queremos tener una vida feliz y bendecida! Si usted busca el término “ser feliz” en Google, encontrará 109 millones de respuestas. ¡Todo el mundo quiere ser feliz! Pero la Biblia tiene la receta correcta para ser feliz y bienaventurado. Una de las palabras hebreas para ese concepto es esher (אשר). La mitad de las veces es traducida en nuestras Biblias como “feliz,” y la otra mitad como “bienaventurado.” Seremos felices/bienaventurados cuando nos refugiemos en el Señor (Sal. 34:8); cuando nuestras iniquidades sean perdonadas (Sal. 32:1); cuando temamos al Señor (Sal. 112:1); y cuando andemos en Sus caminos (Sal. 128:1). Otra palabra para bendecir es barak (ברק). Encontramos esa palabra en su tiempo futuro en Génesis 12:3, cuando Dios le dijo a Abraham: Bendeciré a los que te bendigan, y al que te maldiga, maldeciré. En ti serán benditas todas las familias de la tierra. En estos pocos versos podemos ver que la felicidad y la bendición vienen cuando actuamos según los planes, los caminos y la Palabra de Dios, y cuando bendecimos a Israel y el pueblo judío.

El Señor también promete bendecir a los que ayudan al pobre: Bienaventurado el que piensa en el pobre (Sal. 41:1). Si hay un menesteroso contigo,… no endurecerás tu corazón, ni cerrarás tu mano a tu hermano pobre… Con generosidad le darás, y no te dolerá el corazón cuando le des, ya que el SEÑOR tu Dios te bendecirá por esto en todo tu trabajo y en todo lo que emprendas (Deut. 15:7, 10).

Foto: pixabay.com

Cuando leo esos pasajes, mi corazón se colma de felicidad, reconociendo que Puentes para la Paz y nuestros colaboradores alrededor del mundo podemos esperar una gran bendición por parte de Dios. Nosotros pensamos en los pobres cada mes cuando 22,000 de ellos reciben alimento por nuestras manos. Impactamos significativamente las vidas de inmigrantes, sobrevivientes del Holocausto, ancianos, jóvenes, enfermos, padres/madres solteras, estudiantes sin padres, desesperanzados y desanimados. Cada día, nuestro equipo de dedicados cristianos les alcanza con alimento, palabras de ánimo y mucho amor. Permítame compartir con usted la historia de una familia inmigrante a la que ayudamos.

Svetlana* nació en Ucrania en 1941. Durante la guerra, su familia sufrió muchas dificultades. Luego de la guerra, su vida mejoró. Ella estudió música en el conservatorio, se casó, tuvo dos hijos y trabajó en un salón de kindergarten. Luego sufrió una tragedia cuando su esposo repentinamente murió. Con el tiempo, se casó con Yuri.* Pero la vida en Ucrania todavía se les hacía difícil. Finalmente, como matrimonio ya retirado de la fuerza laboral, decidieron mudarse a Israel. [* Los nombres han sido cambiados para proteger su privacidad]

En 2012, las circunstancias empeoraron en Ucrania. Cerraron las fábricas y todo se puso más complicado. Svetlana entonces animó a su hijo más joven y su familia para que también viniesen a Israel. En julio de 2013, ellos llegaron a Jerusalén. Pero su nueva felicidad no duró mucho tiempo. En diciembre de 2014, mientras su hijo salía de su trabajo para recoger a los hijos en la escuela, resbaló en las escaleras y se golpeó la cabeza. Estuvo en coma tres días, y luego murió. Sus hijos pasaron a vivir con Svetlana y Yuri. Su nieta actualmente cursa el tercer grado, y su nieto el cuarto. Yuri pasa mucho tiempo ayudándoles con sus estudios, y ambos están muy bien como resultado. En la casa aprenden ruso y en la escuela aprenden hebreo. A medida que se sobreponen a la pérdida de su padre, crecen y se adaptan a su nueva tierra.

Sin embargo, el nivel económico de la familia es muy bajo. Svetlana y Yuri llegaron a Israel como jubilados, pero no pudieron mantener la pensión que recibían en Ucrania. No cualifican para pensión en Israel, así que su ingreso es de los más bajos, y escasamente da para sobrevivir. Cuando recibieron en su hogar a sus dos nietos, tuvieron dos bocas más que alimentar. Cada mes reciben nuestra ayuda en generosas cantidades de alimento de primera calidad, lo que les permite sostener a la familia. Les ayudamos en todas las maneras que podamos.

Svetlana terminó narrando su historia diciendo: “Puentes para la Paz nos ha ayudado en todas estas dificultades. Por parte de nuestra familia entera, les agradecemos la oportunidad de participar en su programa.”

Programa de Adopción

Foto: Ai Yamamoto/bridgesforpeace.com

Nos bendice grandemente saber que podemos ayudar a sobre 200 familias cada mes por nuestro Programa de Adopción. Cada una tiene una historia especial. Cada una necesita de nuestra ayuda para poder salir adelante en su nueva vida en Israel. Muchos más piden nuestra ayuda, y necesitamos más auspiciadores que se comprometan para dar un donativo mensual durante un año. Su regalo, junto con el de otros auspiciadores (según el nivel de necesidad de la familia) nos permite suplirles alimento, costo de transporte público, regalos durante las fiestas bíblicas y palabras de ánimo. Por favor, únase hoy para bendecir al pueblo de Israel. Sabemos que la Palabra de Dios es verdad, y que ese es el verdadero camino a la felicidad y bendición. Si usted no puede hacer un compromiso mensual, le animamos a que haga un donativo especial hacia nuestro Fondo para Nuevos Inmigrantes. Eso nos permite ayudar a inmigrantes que no están en nuestro Programa de Adopción. Gracias por su generoso corazón de amor a Dios y el pueblo de Israel.

Mi oración por usted es que experimente la gran bendición de Dios al seguir su receta para la felicidad.

Bendiciones desde Israel,
Rebecca J. Brimmer,
International President and CEO

 

Traducido por Teri S. Riddering,
Coordinadora Centro de Recursos Hispanos