Milagros de Amor

abril 4, 2018
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Entrada a un albergue contra bombas

Cada día en Puentes para la Paz vemos milagros, tanto pequeños como grandes. Este mes, celebramos el milagro de Israel en sus 70 años de haber renacido como nación. Por más de cincuenta años, ¡hemos sido parte de ese milagro! A través de nuestros proyectos, cristianos desde todas partes del mundo han participado en el milagroso retorno del pueblo judío, demostrando de muchas maneras que los cristianos realmente somos sus amigos.

Como ejemplo asombroso, el alcalde de Karmiel vino a ver los albergues contra bombas que nuestro equipo de Reparación de Viviendas había renovado. Fue visiblemente conmovido al ver la calidad de trabajo de nuestros diestros voluntarios. “Yo esperaba ver sólo un poco de pintura en las paredes,” comentó. Dijo que se sorprendió por la nueva plomería, inodoros, duchas y losetas, además de la nueva pintura. Al momento, hemos renovado 8 de entre 22 albergues contra bombas que nos propusimos renovar. Es una necesidad urgente, ya que la amenaza de guerra en la frontera norteña es muy real y siempre presente. Los albergues han estado llenos de basura, totalmente destruidos e inutilizables. Ahora estos se encuentran listos para usarse en caso de guerra, ayudando así a la ciudad de Karmiel, que no tenía fondos para hacer tales reparaciones. Nuestra labor aporta a la ciudad de Karmiel un millón de shékeles (US $288,000) en estas reparaciones. Este es un milagro para la ciudad y sus habitantes.

El Milagro de la Música

Dentro de uno de los albergues contra bombas

Tocamos las vidas de cientos de inmigrantes cada año a través de nuestros proyectos. A medida que lo hacemos, nos enteramos de sus experiencias, que forman parte de sus milagros individuales. Uno de nuestros voluntarios nos escribió este ejemplo:

“Un beneficiario nuestro de habla rusa, quien se graduó de nuestro Programa de Adopción, comenzó a venir cada viernes por la mañana a nuestras oficinas para practicar su inglés, transformando mi oficina en un pequeño salón de clases. Él y su esposa trabajaron diligentemente para aprender hebreo y él había aprobado los ocho exámenes en hebreo que se requieren para trabajar en un bufete de abogados. Le apasionaba la práctica legal, y había ejercido esa profesión en Rusia por 15 años antes de hacer aliyá (inmigración a Israel). Cuando primero vino para practicar el inglés, estaba muy deprimido porque no encontraba trabajo en ninguna parte. ‘No te preocupes. Oraré,’ le respondía cada vez. Luego un día llegó y dijo: ‘¡Tengo buenas noticias…!’ Ciertamente, el Señor le había provisto un empleo en un pequeño bufete de abogados.

“El año pasado, una maravillosa mujer de Nueva Zelanda asistió a nuestra Misión de Solidaridad y se trajo un violín, el cual donó al Departamento de Adopción. Quería bendecir a alguien en nuestro programa con el violín y su hermoso estuche. El violín se encontró en nuestra oficia por varias semanas, mientras yo pensaba y oraba sobre quién en nuestro programa tocaba el violín y que no tuviera el suyo propio. De repente me acordé de una dulce y pequeña niña de nueve años, quien había llegado desde Ucrania previamente ese año con su madre. Ella tenía dificultad adaptándose a la escuela en Israel, y comenzó a tomar clases de música. Antes de llegar a Israel había tomado clases de piano, pero no podía alquilar un piano. Me preguntaba si ella preferiría el violín sobre el piano.

“Era diciembre, y pronto comenzaría la fiesta de Jánuca (Fiesta de la Dedicación), época de milagros. Mi ‘estudiante’ de inglés vino a mí, se sentó, y anunció: ‘¡Tengo otra buena noticia…!’ Ciertamente, tenía más noticias asombrosas y milagrosas. Cuando habíamos dejado de brincar de la alegría, la madre de la niña de nueve años entró a mi oficina. Me viré hacia ella y le pregunté: ‘¿Elena está aprendiendo a tocar el violín?’ Su madre afirmó con la cabeza, y dijo que sí. Le pregunté: ‘¿Elena tiene su propio violín?’ ‘No,’ respondió, ‘nunca lo podremos comprar, pero alquilamos uno.’ Me di media vuelta, recogí el violín y se lo puse en las manos. Su rostro estaba en estado de choque y sus ojos se llenaron de lágrimas. Abrí el estuche y saqué la nota que había dejado la donante de Nueva Zelanda, y se la leí. Era un violín hecho en el siglo 18 en Francia, y la mujer lo había restaurado con mucho amor. Ella lo había tocado en bodas y conciertos, pero como tenía otro, quiso regalarlo a alguien que lo pudiera necesitar. La madre de Elena no tenía palabras, pero me abrazó y me expresó profunda gratitud. En ese momento, mi estudiante de inglés declaró: ‘¡Esta es una oficina de milagros!’”

El Milagro de la Movilidad

Equipo de Reparación de Viviendas en Karmiel

Nuestro equipo de Reparación de Viviendas instala muchos pasamanos en las escaleras de apartamentos, proveyendo el milagro de movilidad y libertad a muchos ancianos y a personas con limitación de movimiento. Una pareja a quien fuimos a ayudar recientemente había tenido un incendio en su casa, y sufrieron severas quemaduras en sus manos, brazos, piernas y cara. La esposa se quemó tanto que perdió una pierna y no puede caminar sin apoyarse de su esposo o padre, especialmente cuando sube y baja las largas escaleras a su apartamento. Cuando llegamos y la conocimos, ella se movía en una silla de ruedas, y su padre la atendía de cerca. Luego de instalar los pasamanos, ella intentó usarlos y repetía ‘perfecto, perfecto,” mientras subía y bajaba la escalera. Su padre nos dio la mano cuando nos despedimos, y estaban muy felices y agradecidos. Nos fuimos seguros de que habíamos hecho una gran diferencia en su vida y en la de otros residentes ancianos que vivían en el edificio.

¿Podrá Usted Ser Parte del Milagro?

Hacemos todo esto y más para servir al Señor, ayudando a Su pueblo en momentos de necesidad. No esperamos ser recompensados, porque lo hacemos por amor al Señor y a Su pueblo. Es precioso ver la gratitud en los rostros de quienes bendecimos.

Nos sentimos muy honrados de que usted confíe en Puentes para la Paz, y que seamos sus manos a la distancia para bendecir al pueblo de Israel. Sus donativos hacen posible que traigamos estos “milagros” a los necesitados en Sion. Dependemos de su colaboración financiera para renovar los albergues contra bombas, hacer reparaciones de viviendas para personas heridas, ancianas e incapacitadas, y para alimentar a nuevos inmigrantes, niños y desahuciados. Gracias por enviar un generoso donativo hoy.

Bendiciones desde Israel,
Rebecca J. Brimmer, Presidenta Ejecutiva Internacional

 

Traducido por Teri S. Riddering,
Coordinadora Centro de Recursos Hispanos