Bendiciendo a los Abandonados

junio 15, 2012
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Thomas M. Perkins/ Shutterstock.com

«¿Por qué Te olvidas para siempre de nosotros, y nos abandonas a perpetuidad?» (Lam. 5:20). Esas fueron las palabras expresadas por el profeta Jeremías, y probablemente reflejan el sentir de todos los judíos que se quedaron abandonados en la tierra de Israel luego de la destrucción del Templo y la dispersión babilónica. Hoy día, muchos judíos han quedado abandonados en Europa oriental sin poder regresar a Israel, y se podrán identificar con ese lamento. Ellos son mayormente ancianos y enfermos que no pudieron hacer el viaje juntamente con sus familiares y amigos. Solos, sin apoyo emocional y financiero, su vida es muy sombría.

Por medio del Proyecto Tikvah (Esperanza), Puentes para la Paz ayuda a cientos de hombres y mujeres, ancianos y enfermos, en Ucrania quienes experimentan enormes dificultades. Con la ayuda de cristianos allí, mantenemos tres cocinas públicas dentro de comunidades judías que proveen sopa caliente diariamente durante cinco días de la semana a 108 individuos. Los que llegan, viven dentro de una distancia cómoda para caminar.

Saco de Alimento

Sin embargo, no todos en necesidad pueden caminar hasta las cocinas. Están muy débiles o viven demasiado lejos, y la transportación es muy costosa. En esos casos, distribuimos 308 paquetes de comestibles a los hogares una vez por mes. Eso incluye productos básicos como harina, azúcar, arroz, té y latas de pescado o carne, y durante las fiestas judías puede incluir un poco de chocolate.

A veces hemos podido ayudarles a reparar sus ventanas rotas, comprarles medicina y proveerles la manera de chequear sus niveles de azúcar sanguínea o presión arterial. Durante los inviernos crudos en Ucrania, les proveemos calefacción a quienes de otra manera se morirían de frío.

Stanislav Gavel, quien supervisa el proyecto desde Eslovaquia, narra su experiencia con un sobreviviente del Holocausto que vivía en una pequeña habitación, sin agua potable ni electricidad y con un inodoro desbordado. Durante una tormenta de nieve, éste no pudo salir en busca de su comida, y el personal del proyecto se la llevó a la casa. Pero llegaron muy tarde, porque ya había muerto. Cada vez que relata esa historia, se le parte el corazón, aunque sucedió hace varios años. Muchos más podrían morir si no fuese por nuestra ayuda.

Los judíos de Ucrania tienen una vida muy difícil desde antes, durante y después de la Segunda Guerra Mundial. Antes de la guerra, como una tercera parte de la población era judía. Una fuente lo describe así: «Para todos en Ucrania, los años de la guerra fueron de violencia, destrucción y horror sin paralelo.» Sobre 5 millones (otras fuentes relatan 7 millones) de la población ucraniana murieron, 2.25 millones de ellos judíos. En 1941, 34,000 judíos fueron abaleados por los soldados nazi en dos días. Otros fueron enviados a los campos de concentración.

Ayudando a los Sobrevivientes del Holocausto

El Shemá

Uno de los sobrevivientes a quienes ayudamos en el Proyecto Tikvah es Joseph Pinjas Levi, de 84 años de edad. Él es de Beregovo, donde aún permanecen algunos sobrevivientes del Holocausto. Algunas estadísticas dicen que el 60% de los judíos en la región soviética de Ucrania, y sobre el 90% de los judíos en Galicia (área en el oeste de Ucrania), murieron durante el Holocausto. En 1989, la población judía se encontraba en 487,000. Durante la década de 1990, sobre la mitad de ellos emigraron a Israel. Para el 2010, sólo quedaron 71,500.

Stanislav ha visitado muchas veces a Joseph, y nos dice que Joseph «tiene muchas historias que compartir. Sin embargo, se pone muy emocional cuando se trata del Holocausto. No fue fácil para él. Perdió a casi toda su familia en el campo de concentración de Auschwitz, lo que le causa profunda angustia.» Joseph le ha enseñado a Stanislav su copia del Shemá (oración judía en Deuteronomio 6:4-9) que su familia oró mientras era marchada hacia las cámaras de gas. Es muy preciado para él porque le recuerda dónde vio a su familia por última vez.

Joseph Pinchas Levi enseña su número de Auschwitz.

Una de nuestras cocinas funciona dentro de la sinagoga de Beregovo, donde Stanislav y su personal disfrutan de una buena relación con el líder de la comunidad judía. Joseph antes iba a comer en esa cocina con regularidad pero ya no puede por razones de salud, sino que recibe su paquete de comida en la casa. Joseph sabe que esa comida proviene de cristianos, y está muy agradecido por ello.

Aunque Stanislav vive lejos en Eslovaquia, él y su personal visita las cocinas públicas cada dos o tres meses durante espacio de dos semanas a la vez, además de visitar a las personas que no pueden salir de sus hogares. Escuchan sus historias, ven cómo viven, y les preguntan si tienen alguna necesidad crítica. De esa manera, cumplen el mandato divino: «Defiendan al débil y al huérfano; hagan justicia al afligido y al menesteroso. Rescaten al débil y al necesitado…» (Salmos 82:3-4a).

Cuidando a los Pobres

Cocina pública en Beregovo 

Tenemos una gran necesidad de abrir más cocinas de sopa caliente. Un área de 40 pequeñas comunidades judías tiene como 10,000 judíos que viven en condiciones paupérrimas. La mayoría de nosotros no hemos conocido la devastación como en Ucrania. Aunque quizás experimentemos dificultades económicas, la mayoría tenemos un estilo de vida mucho más cómodo que los pobres judíos abandonados en Europa oriental.

Muchas leyes en la Torá (Génesis a Deuteronomio) ordenan al pueblo de Dios que cuide a los pobres. Otros versos expresan el amor de Dios hacia ellos: «Levanta del polvo al pobre, del muladar levanta al necesitado…» (1 Sam. 2:8). «Pero Él salva al pobre de la espada en sus bocas, y de la mano del poderoso. El desamparado, pues, tiene esperanza, y la injusticia tiene que cerrar su boca» (Job 5:15-16).

En Su discurso de Mateo 25, Yeshúa (Jesús) dijo que cuidáramos a los pobres: «En verdad les digo que en cuanto lo hicieron a uno de estos hermanos Míos [el pueblo judío], aun a los más pequeños, a Mí lo hicieron» (Mateo 25:40). Aunque la mayoría de nuestros proyectos son para ayudar al pueblo judío en la tierra de Israel, no podemos olvidar a los judíos que sufren y quienes nunca alcanzarán su sueño de vivir acá. Pida al Señor que le diga cómo usted puede bendecir a los hermanos de Yeshúa en Ucrania.

Bendiciones desde Israel,
Rebecca J. Brimmer
Presidenta Internacional

 

Traducido por Teri S. Riddering,
Coordinadora Centro de Recursos Hispanos