Puentes para la Paz en acción

Tu carga es nuestra carga

Por Rvdo. Peter Fast

Estábamos terminando la entrega rutinaria de alimentos en una escuela primaria cuando la coordinadora de ‘Alimenta a un niño’ nos detuvo en la puerta, nos preguntó si podíamos dar una bolsa de cumpleaños adicional para un niño de segundo grado.

Ella nos contó su historia en unas pocas frases. Su padre había muerto en un ataque de misiles iraníes contra Beit Shemesh a principios de este año. Resultó que era la semana de cumpleaños del niño y ella quería que él recibiera una bendición especial. Lo llamaré Noé, porque su verdadero nombre es algo que él prefiere mantener en privado.*

Por supuesto dijimos que sí. Cuando pusimos la bolsa en las pequeñas manos de Noé, su rostro se iluminó con una sonrisa  tan brillante,  que sus maestros dijeron que no habían visto en semanas. “Yom hulédet sameaj” (¡Feliz cumpleaños!), le dijimos, preguntándonos si sería posible una ocasión feliz en su primer cumpleaños sin su padre.

Mientras nos preparábamos para salir, Noé pidió tímidamente una foto suya con nuestro equipo; algo pequeño que pudiera conservar. Al día siguiente, el consejero de la escuela nos llamó específicamente  para agradecernos aquel pequeño gesto que le había mostrado a un pequeño niño afligido que slguien pensaba en el.

Esto es lo que aún no te he contado: Noé no está inscrito en nuestro programa ‘Alimenta a un niño’. Resulta que aquel día estábamos en su escuela con una bolsa de cumpleaños adicional. Él es uno de los miles de niños en todo Israel que nos necesitan y cumplen los requisitos para recibir nuestra ayuda, pero a quienes, sencillamente, aún no tenemos los recursos para llegar.

(Crédito : McCoy Brown/Puentes para la Paz).

Una nación de contradicciones

Septiembre marca el inicio de un nuevo ciclo escolar en Israel. En mi propia casa, esto significa semanas de anticipación: mochilas nuevas, noches de insomnio y niños que ya imaginan nuevos amigos y cosas nuevas por descubrir. Para el niño afortunado que vive esta experiencia, septiembre encierra una cierta magia.

Para niños como Noé, esto conlleva algo más. Israel es un caso de contrastes: por un lado, alberga una economía con su alta tecnología en auge; un mercado bursátil en ascenso y algunas de las mentes más brillantes del mundo en el ámbito de ingeniería. Y, sin embargo, año tras año, Israel figura entre los países con mayores índices de pobreza infantil de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), acompañándose de naciones como Costa Rica en lugar de sus pares económicos.

Según el Instituto de Seguridad Nacional de Israel, aproximadamente el 28% de los niños israelíes —casi 880,000 niños y niñas— viven por debajo del umbral de pobreza, en gran parte, no se trata de una situación causada por padres que no trabajan, a diferencia de lo que ocurre en algunos países, donde la pobreza está estrechamente ligada al desempleo, una parte considerable de las familias pobres en Israel cuenta con uno o incluso dos padres que trabajan. El problema radica en que el coste de la vida —vivienda, alimentación y cuidado de los hijos— ha aumentado tanto que un salario a tiempo completo ya no basta para cubrirlo.

Si a esto se suma la guerra, el panorama se ensombrece aún más. El servicio de reserva ha apartado a padres de sus empleos durante meses; se han cerrado negocios cercanos a las fronteras; las familias desplazadas del norte y del sur han perdido sus ingresos además de sus hogares. Aquellos hogares que ya vivían al límite antes del 7 de octubre han terminado de caer al abismo desde entonces; familias como la de Noé.

(Crédito : McCoy Brown/Puentes para la Paz).

El ciclo que no pueden romper

Casi un millón de niños entrarán en las aulas israelíes este mes de septiembre partiendo ya en desventaja: hambrientos. distraídos. Los expertos aseguran que un niño hambriento no puede concentrarse; no puede retener lo que se le enseña y no puede competir en igualdad de condiciones con un compañero bien alimentado. Así, el niño que llega a la escuela en desventaja tiende a salir de ella de la misma manera: atrapado en un ciclo del que la pobreza rara vez libera por sí sola.

Una comida caliente, una mochila, lápices, cuadernos y útiles que otros niños dan por hecho, son cosas pequeñas, pero eliminan la vergüenza que mantiene a un niño en silencio en la última fila. Ponen al niño al mismo nivel que sus compañeros. Liberan al niño para ser simplemente un niño, que aprenda, crezca y sueñe en quién podría llegar a ser. Al hacerlo, no sólo estás alimentando a un niño. Estarás participando en el futuro de Israel, un aula a la vez.

(Crédito: Isaac Gónzalez/Puentes para la Paz).

Tu carga es nuestra

Ese día pudimos llegar a Noé solo porque, por casualidad, llevábamos con nosotros una bolsa de regalo de cumpleaños adicional. Cada niño que Dios pone en nuestro camino se convierte, en un sentido muy real, en alguien a quien debemos cuidar y acompañar; no para reemplazar a sus familias, sino para estar a su lado. Eso es precisamente lo que hace nuestro programa ‘Alimenta a un niño’. Tu donativo proporciona una comida caliente y nutritiva diariamente. Llena una mochila con los materiales que un niño necesita para entrar al aula sin tener vergüenza. Cubre el costo de una excursión escolar o de una actividad extracurricular, para que ningún niño se quede al margen de su propia infancia.

Las Escrituras nos dicen: «Y si te ofreces a ayudar al hambriento, y sacias el deseo del afligido, entonces surgirá tu luz en las tinieblas» (Is 58:10). Este mes de septiembre, mientras cerca de un millón de niños israelíes entran en las aulas llevando cargas que ningún niño debería tener ¿nos ayudarías a estar a favor de ellos?

¿Nos ayudarás a decirle a un niño como Noé, y a otros miles como él: eres visto, eres provisto y cuidaremos de ti?

 

Por favor, dona generosamente hoy a nuestro programa ‘Alimenta a un niño’.

 

Con amor y shalom,

Rvdo. Peter J. Fast

Presidente ejecutivo internacional

 

Traducido por Robin Orack – Voluntaria en Puentes para la Paz

Revisado por Ara Sainz – Voluntaria en Puentes para la Paz

Alimenta a un Niño

Construye el futuro de Israel proporcionando a los niños de familias con dificultades los recursos que necesitan para salir adelante. Estos niños necesitan mucho más que una comida caliente: necesitan saber que son amados y que no han sido olvidados. Tu apoyo les proporciona comidas nutritivas, material escolar, mochilas y el ánimo que fortalece su esperanza y les ayuda a construir un futuro mejor.

Dona ahora

Recursos relacionados

Detrás de cada nombre

Un camino que permanece abierto

La bienvenida que nunca esperaron

Descubre tu propósito y el corazón de Dios para ti

En el mundo actual, dividido y turbulento, es esencial que la Iglesia redescubra el corazón de Dios. Nuestro libro electrónico gratuito, escrito por una experta con tres décadas de experiencia en Israel, profundiza en las enseñanzas de Jesús (Yeshúa) para revelar los principios del amor y propósito de Dios. Aprender cómo abrazar estas verdades impactará significativamente tu vida, incluso en medio del caos. Suscríbete para recibir este libro electrónico gratis (si al suscribirte, no recibes tu copia, escríbenos a intl.spanish@bridgesforpeace.com)