Puentes para la Paz en acción

Un camino que permanece abierto

Por Rvdo. Peter Fast

LA CARTA DE RON* COHEN LLEGÓ a nuestras manos como el latido de un corazón: palpitante, urgente y llena de vida

Padre de seis hijos, Ron estuvo trabajando sin descanso durante años, decidido a mantener a su familia con dignidad a pesar de sufrir un dolor insoportable en sus huesos y articulaciones. Hace cuatro meses sufrió un infarto grave que lo dejó incapacitado para seguir trabajando. A medida que los ingresos de los Cohen quedaban reducidos a una asignación gubernamental mínima, Ron se enfrentaba a la pesadilla que acecha a todo padre: la despensa vacía, la mesa sin comida y la imposibilidad de alimentar a sus hijos hambrientos en el que se había convertido en uno de los países más caros del mundo desarrollado.

(Crédito: Chloe Kaltoum/Puentes para la Paz)

“La sensación de impotencia era abrumadora”, escribió Ron. “Y entonces [Puentes para la Paz] llegó a nuestras vidas. El apoyo que recibimos, brindado con tanta compasión y dedicación, fue mucho más que un salvavidas. Su ayuda nos alcanzó no sólo en lo material, sino también en un sentido profundamente emocional. Cuando mi propio corazón luchaba por seguir latiendo, Puentes para la Paz fortalecía el corazón de toda mi familia”.

A continuación, Ron escribió algo que llevo conmigo desde el momento en que lo leí: “Dicen que el corazón es la fuente de la vida. En mi caso, algunas arterias se obstruyeron, pero [Puentes para la Paz] abrió un nuevo camino para nosotros”.

Ron nos pidió que hiciéramos llegar la gratitud de su familia a los cristianos cuya generosidad, tal y como él mismo escribió, llega “sin hacer ruido, con respeto y con gran dignidad”.

Y eso es precisamente lo que estoy haciendo ahora al escribir este artículo.

(Crédito: Chloe Kaltoum/Puentes para la Paz)

Una economía próspera, un pueblo en apuros

Aquí hay una paradoja que podría sorprenderte. Se estima que la economía de Israel superará a la mayoría de los mercados desarrollados en 2026. Los mercados de capitales están en alza. La bolsa de Tel Aviv se está disparando. El shékel está ganando valor. Y, sin embargo, muchas familias —como los Cohen— se están quedando sin esos bienes esenciales que muchos de nosotros damos por sentados.

¿Cómo es esto posible? La respuesta reside en una única y asombrosa cifra. Se estima que el presupuesto de defensa de Israel para 2026 se encuentra entre los 34 mil y los 48 mil millones de dólares; una cifra que ha ido aumentando hasta superar el 8% del PIB desde el 7 de octubre de 2023. Cada shékel de esa cifra se destina a una sola cosa: mantener a la nación con vida.

Te invito a considerar el coste de la supervivencia para esta pequeña nación. Una sola batería del sistema conocido como la ‘Cúpula de Hierro’ tiene un valor de entre 50 millones a 95 millones de dólares. Cada misil interceptor puede llegar a costar hasta 150,000 dólares, siendo necesario reemplazarlos dependiendo de las exigencias de la guerra. En junio de 2025, Irán disparó más de 550 misiles balísticos y 1,000 drones suicidas contra ciudades israelíes en tan solo 12 días. Luego sobrevino el conflicto de 40 días en 2026, con otros 650 misiles —77 de los cuales lograron atravesar los sistemas de defensa— que causaron la muerte de 24 israelíes y dejaron más de 7,000 heridos.

Israel debería haber sido arrasado. Pero no ha sido así. La mano de Dios ha sido evidente. Pero el coste de esa protección es inmenso. No solo se está invirtiendo en contratos de defensa y en el aumento de las reservas de misiles, sino también en cada programa social, en cada red de seguridad, en cada servicio gubernamental que, silenciosamente, reciben cada vez menos financiación, ya que la supervivencia ocupa el primer lugar.

Mientras tanto, el coste de la vida en Israel se ha vuelto abrumador. Un estudio de la Universidad Reichman reveló que Israel es ahora el cuarto país más caro del mundo desarrollado: un 21% más costoso que las naciones más ricas de Europa y un 68% más caro que países como Grecia, Italia y España.

(Crédito: Chloe Kaltoum/Puentes para la Paz)

El aumento de los costes de la vivienda y los elevados precios de los alimentos son los principales culpables. Antes de la guerra, ya había crisis; pero tras casi tres años de conflicto, se ha convertido en una emergencia.

Israel está tan enfocado en proteger la vida de su pueblo que aspectos como el apoyo social pueden quedar desatendidos. Esto no supone una falta de compasión, sino que más bien refleja la brutal aritmética de la supervivencia. Y es precisamente aquí donde nosotros, como comunidad cristiana, estamos llamados a intervenir.

Aquí es donde nosotros intervenimos

Los voluntarios de Puentes para la Paz residen en Israel. No son meros observadores de esta realidad, sino que son sus vecinos. Cuando la salud de Ron se deterioró y los ingresos de su familia desaparecieron, fue nuestro equipo el que fue a ayudar; no con lástima, sino con dignidad. No llevamos ningún formulario para rellenar, sino que les proporcionamos lo que los Cohen más necesitaban: alimentos, nuestra presencia y el silencioso mensaje de que alguien, al otro lado del mundo, se preocupaba lo suficiente por ellos como para enviarles ayuda.

La carta de la familia Cohen concluye con una bendición para ustedes: “Su bondad hace mucho más que llenar una nevera vacía o ayudar a pagar una factura; restituye la fortaleza de una familia. Brinda a los niños una sensación de estabilidad. Devuelve la dignidad a un hogar que ha sido sacudido. Su compasión trasciende con creces lo material: toca el alma”.

No podemos reducir el presupuesto de defensa. No podemos bajar el precio de los productos básicos. No podemos poner fin a la guerra. Pero podemos poner comida en las mesas de familias como la de Ron. Podemos ser la puerta que permanece abierta cuando todas las demás se cierran.

Israel está soportando una carga enorme en este momento. Su gobierno está haciendo lo que debe para mantener a salvo a su pueblo. Estamos llamados a permanecer a su lado como hermanos y hermanas en la fe, y a asegurar que los más vulnerables no queden desamparados en medio de una nación en guerra.

¿Responderás hoy a este llamado? Por favor, dona generosamente a nuestro fondo “Salvavidas para los Necesitados de Israel”. Tu donativo llegará a familias como la de Ron: sin hacer ruido, con respeto y con la dignidad que merecen.

No nos cansemos de hacer el bien, pues a su tiempo, si no nos cansamos, segaremos” (Gál 6:9).

Con shalom y gratitud,

Rvdo. Peter Fast

Presidente ejecutivo internacional

* El nombre se ha cambiado para proteger la privacidad.

Traducido por Robin Orack – Voluntaria en Puentes para la Paz

Revisado por Ara Sainz – Voluntaria en Puentes para la Paz

Salvavidas para los Necesitados de Israel

Ofrecemos apoyo indispensable a la población más vulnerable de Israel: sobrevivientes del Holocausto, viudas, huérfanos y familias necesitadas. A través de brindar ayuda práctica como reparaciones en el hogar, tratamiento dental y alimento, llevamos dignidad y esperanza a quienes enfrentan momentos muy difíciles, fortaleciéndolos para salir adelante.

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