Cuando el shofar suena en soledad
Nos llamaron al salir.
Cuando nuestros voluntarios se disponían a salir de un pequeño apartamento en Jerusalén el pasado Rosh Hashaná (Año Nuevo judío), la pareja de ancianos que vivía allí se acercó lentamente hasta la puerta para devolvernos la bolsa especial de regalo que les entregamos en estas fiestas. El pánico se reflejaba claramente en sus rostros.
—Por favor —dijo finalmente el marido—. ¿Podemos quedarnos con la comida?
Creían que habíamos ido para hacer intercambio: un regalo especial a cambio del paquete de alimentos que les permitía salir adelante cada mes. En su experiencia, pocas cosas en la vida son gratuitas, y más pocas sin condiciones ocultas. Perder su comida, aunque fuera a cambio de algo especial, era un riesgo que no podían permitirse.
Nuestro voluntario se arrodilló, tomó sus manos y les dijo con ternura: «No es “en lugar de”, son las dos cosas: la comida y el regalo, “siempre”».
Todavía recuerdo la expresión en sus rostros cuando comprendieron aquellas palabras. Primero llegó el alivio, después lágrimas; finalmente, nos permitieron colocar el regalo de regreso en sus manos.
Momentos como ese nos dicen prácticamente todo lo que necesitamos saber sobre el mundo que nuestros sobrevivientes del Holocausto guardan en su interior.

Una época que algunos temen
Septiembre es un mes glorioso en Israel. El calor sofocante del verano por fin da una tregua. Las primeras lluvias limpian los meses de polvo en las calles. Las granadas cuelgan en alegres racimos rojos en las esquinas, listas para Rosh Hashaná. Una expectativa silenciosa se establece en la tierra mientras Israel se prepara para el trío de fiestas de otoño: Rosh Hashaná, Yom Kipur (Día de la Expiación) y, finalmente, la alegre celebración de Sucot (Fiesta de los Tabernáculos).
Para la mayoría de las familias, esta es una época de reflexión, renovación y unión. Mesas llenas de seres queridos y abundancia. Manzanas sumergidas en miel dorada deseando un dulce año nuevo.
Pero para muchos de nuestros sobrevivientes del Holocausto, esta es la época más solitaria del año. Algunos son los últimos de su familia, sus padres, hermanos, cónyuges e incluso hijos ya han fallecido. Cuando toda la nación se dispone a reunirse, ellos afrontan las fiestas con una silla vacía, una mesa vacía y a menudo también, con bolsillos vacíos.

Violeta es una de ellos, hace décadas, tomó una decisión silenciosa que marcó toda su vida: decidió no tener hijos. De niña, mientras vivía el Holocausto, el hambre la acompañaba a todas partes como una nube negra, nunca sabía si al día siguiente habría comida, no podía soportar la idea de traer un hijo al mundo y no poder alimentarlo; ahora, en sus últimos años, ese mismo miedo a la escasez sigue apoderándose de ella, aunque el peligro ya haya quedado muy atrás.
Los ojos de Elizabeta siempre se iluminan en cuanto nuestros voluntarios atraviesan su puerta, ahora tiene más de 90 años y últimamente el inglés que antes hablaba de forma fluida con nuestro equipo, se le escapa, sustituido por su ruso materno; en realidad no importa, porque nuestra visita no se trata de hablar un idioma u otro, se trata de simplemente sentarse a su lado, tomarle la mano y recordarle que alguien la ve y la tiene presente, esto es suficiente para hacer que se le llenen los ojos de lágrimas.
A Roza le encanta platicar cuando la visitamos, cuenta las mismas historias cada vez, historias que nuestros voluntarios ya conocen de memoria, aun así la escuchamos como si fuera la primera vez, porque escuchar también es una forma de amar; para una mujer que pasa la mayor parte de sus días en silencio, volver a sentirse escuchada es un regalo casi tan dulce como la miel que le llevamos.
Miel y pan para las fiestas
Aquí es donde interviene Puentes para la Paz, cada año antes de las fiestas de otoño, entregamos tarros de miel, que se consume en Rosh Hashaná para dar la bienvenida a un año nuevo dulce, junto con un paquete especial de alimentos para las fiestas, preparado con productos básicos nutritivos y algunos dulces adicionales para hacer que esta época se sienta más como una celebración y no como un día más que soportar.
Este año queremos hacer algo más que llegar a quienes ya forman parte de nuestro programa habitual. Nuestro objetivo es bendecir con miel, a 2,000 sobrevivientes del Holocausto en Jerusalén y Karmiel y a 1,300 con un paquete completo de alimentos para las fiestas.
Para hombres y mujeres que resistieron el hambre deliberada durante el Holocausto, contemplar un paquete lleno de comida nunca es algo pequeño. Nuestros voluntarios han visto a hombres y mujeres adultos quedarse sin palabras en la puerta, profundamente conmovidos ante la sencilla visión de pan, aceite y miel llegando a sus manos, el hambre deja cicatrices imborrables por décadas y cada tarro de miel que entregamos habla directamente a ese antiguo lugar de dolor que aún permanece.

Más que comida
Santiago escribió que la religión pura consiste en: visitar a los huérfanos y a las viudas en sus aflicciones (1:27). Nuestros sobrevivientes del Holocausto son en muchos sentidos, ambas cosas, son los últimos testigos vivos de una familia que el mundo les arrebató, solos en un país que una vez más, se encuentra en guerra.
Tu donativo a "Salvavidas para los Necesitados de Israel" garantizará que, en este Rosh Hashaná, un sobreviviente como Violeta, Elizabeta o Roza no se siente frente a una mesa vacía, será la diferencia entre una fiesta marcada por la escasez y otra marcada aunque brevemente, por la dulzura, dignidad y certeza, de que alguien se acordó de ellas.
No se trata de la comida, se trata de la bendición que hay detrás de ella: que incluso ahora, en el ocaso de sus vidas, los sobrevivientes no han sido olvidados.
¿Nos ayudarás a alcanzar a 2,000 sobrevivientes con la dulzura de un año nuevo, y ofrecer a 1,300 de ellos una mesa que no esté vacía? Por favor, dona generosamente a "Salvavidas para los Necesitados de Israel" y contribuye a que esta época de nuevos comienzos traiga consigo un comienzo digno de ser bienvenido.
Con Paz
Rev. Peter J. Fast
Director ejecutivo internacional

Salvavidas para los Necesitados de Israel
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