Detrás de cada nombre

HACE MILES DE AÑOS, el Señor le mostró al profeta Isaías un tiempo en el futuro muchas generaciones después de la suya. Le mostró el momento en que Dios reuniría al pueblo judío —que Él mismo había dispersado hasta los cuatro confines de la tierra— y lo traería de vuelta a la Tierra de su promesa. Pero en esa misma visión, Dios le mostró a Isaías algo más: el papel que las naciones estarían invitados a desempeñar en ese retorno a casa.
«Levantaré hacia las naciones Mi mano, y hacia los pueblos alzaré Mi estandarte. Traerán a tus hijos en brazos, y tus hijas en hombros serán llevadas» (Is 49:22).
¿Lo puedes imaginar? Las naciones —nosotros— llevando el estandarte de Dios y trayendo a casa a los hijos judíos en nuestros brazos; llevando a las hijas sobre nuestros hombros. No se trata simplemente de una imagen poética sino de una invitación divina a apoyar, acoger y asumir la responsabilidad del bienestar de aquellos que responden al llamado de Dios de regresar a casa.
Me gustaría preguntarte algo. Cuando Isaías tuvo aquella visión, ¿de quién era el rostro que vio? ¿de quién eran los brazos que acunaban a los hijos de Israel? ¿De quién eran los hombros que cargaban a las hijas de Israel? Quizás aquel rostro que vio el antiguo Profeta, era el tuyo propio.
Los nombres de la lista
En nuestro departamento de “Bendice a un Inmigrante” en Jerusalén hay una lista de nombres y de números impresos. No puedo pasar junto a ella sin reducir el paso, porque sé lo que representa cada línea.
Desde que Puentes para la Paz puso en marcha el “Programa de Adopción”, 5,165 personas han hecho aliá (inmigración a Israel) y nos han encontrado esperándolas a su llegada. Actualmente, hay 20 familias y 30 personas inscritas en el programa. Detrás de cada una de esas cifras hay un nombre y, detrás de cada nombre, una historia.
Mijal llegó a Israel como estudiante, sola y sin una red de apoyo familiar. Compaginó sus estudios con un trabajo a tiempo parcial como maestra, mientras aprendía a vivir en un nuevo país con unos recursos muy limitados. El “Programa de Adopción” le proporcionaba alimentos mensuales. “Más allá de los alimentos en sí, lo que realmente sentí fue la calidez humana que había detrás de ese apoyo”, nos comentaba Mijal hace poco. “Recibir un correo electrónico avisándome de que la cesta estaba lista, o encontrar pequeños obsequios en su interior, siempre me recordaba que había personas que realmente se preocupaban por mí y que querían ayudarme. Nos recuerda que no estamos solos».

Mijal ya ha terminado sus estudios y está construyendo su vida aquí, en la Tierra de su promesa. Y tus manos nos ayudaron a sostenerla.
Cuando Aleksandr era un bebé, su familia huyó de Rusia en 1941, escapando por poco del Holocausto. Décadas más tarde, la guerra con Rusia destrozó la vida que él y su esposa, Nina, habían construido en Ucrania. En febrero de 2023, ya octogenarios, hicieron aliá para estar cerca de su hija. Aleksandr llegó enfermo de cáncer y comenzó la quimioterapia casi de inmediato.
Hoy en día, su nieto sirve en las FDI [Fuerzas de Defensa de Israel] y está comprometido para casarse. Están comenzando de nuevo, en la Tierra de su promesa, a los ochenta años de edad. Los hemos acompañado a lo largo de todo este camino.
Artemii y Anna llegaron hace un año y medio. La ayuda gubernamental inicial que recibieron cubría el alquiler, pero no quedaba nada para alimentos o para el transporte. Al ingresar en nuestro programa, se alegraron al descubrir que podían aprovechar el paquete mensual de alimentos para cubrir el 90% de sus necesidades alimentarias básicas. Esto les permitió centrarse en estudiar hebreo y buscar trabajo, en lugar de preocuparse por la supervivencia.
Para agosto de 2025, ya habían completado su programa final de idiomas. Artemii consiguió un contrato de trabajo. Anna se convirtió en una de las mejores asistentes dentales de su departamento, y la han estado enviando a recibir formación adicional. Planea formarse de nuevo como enfermera. Gracias a este margen de maniobra, el futuro de ambos es ahora prometedor.

Mikhail y Ekaterina nos escribieron hace poco con unas palabras que quiero transmitirte directamente: “Gracias a su ayuda, pudimos pagar el costo de los abonos de transporte y recibir alimentos frescos; esto no solo ha sido un importante apoyo económico, sino también un verdadero aliento moral durante nuestra adaptación. El personal nos recibió con sonrisas, atención y una amabilidad genuina. Cada palabra y cada gesto nos transmitieron una sensación de cuidado y apoyo, algo que ha sido especialmente valioso para nuestra familia”.
Abonos de transporte y alimentos. Cosas sencillas. Y, sin embargo, han significado un apoyo moral y la sensación de que alguien se preocupaba por ellos. No son solo detalles secundarios; sino que suponen lo verdaderamente esencial.
El verdadero costo de volver a casa
Hacer aliá es un acto de fe y obediencia. Pero también es, en términos muy prácticos, un paso que puede llevar a una persona a la ruina económica antes de que logre asentarse. Israel es actualmente el cuarto país más caro del mundo desarrollado. Un estudio del Instituto Aaron reveló que una bolsa promedia de alimentos cuesta un 21% más que en otras naciones europeas prósperas como Austria y Suecia. Los nuevos inmigrantes llegan sin ahorros, sin conocimientos de hebreo y sin una red de contactos que les ayude a desenvolverse en la vida cotidiana.
Muchos no vienen porque sea el momento oportuno. Vienen porque el antisemitismo en Francia, en los antiguos estados soviéticos y en gran parte de Europa ha convertido la vida de los judíos en algo verdaderamente peligroso. Están huyendo. Y lo que encuentran en esos primeros días y semanas determina lo que piensan sobre su nuevo hogar, y sobre quiénes viven en él.
¿Aceptarás la invitación de Dios?
El “Programa de Adopción” se basa en algo que la mayoría de los programas de ayuda no suelen proporcionar: la permanencia. No se trate de adoptar a alguien durante un mes. Se trata de acompañarlo a lo largo de todo su proceso de integración: las clases de hebreo, la búsqueda de empleo, la soledad, y en los momentos en que se preguntan si tomaron la decisión correcta, que es cuando necesitan a alguien que les recuerde que así fue.
Cuando nuestro equipo entrega un paquete de alimentos con verdadero afecto e interés genuino, cuando recordamos un nombre y nos aseguramos de que nadie quede en el olvido, no nos limitamos a satisfacer una necesidad práctica. Estamos diciendo: “Te vemos. No estás solo. Alguien al otro lado del mundo conoce tu nombre y se alegra de que hayas vuelto a casa”.
Dios le mostró este día a Isaías. Lo anunció a través de Jeremías (16:14-15). Lo declaró por medio de Ezequiel (36:24). Y nosotros somos la generación que está viendo cómo se cumplen esas promesas. Dios nos pide a nosotros —las naciones— que cumplamos nuestra parte; que levantemos Su estandarte; que los traigamos a casa en nuestros brazos y los llevemos sobre nuestros hombros.
Mijal ha obtenido su título. Anna se está formando como enfermera. Aleksandr se está recuperando. Mikhail y Ekaterina están encontrando su camino. Detrás de cada nombre de esa lista hay una vida que está hallando su rumbo porque alguien decidió adoptarlos.
¿Serás tú esa persona? Por favor, contribuye generosamente hoy donando a nuestro fondo “Bendice a un Inmigrante” y acepta la invitación que Dios le ha hecho a las naciones.
Con shalom y gratitud,
Rvdo. Peter Fast
Presidente ejecutivo internacional
Traducido por Robin Orack – Voluntaria en Puentes para la Paz
Revisado por Ara Sainz – Voluntaria en Puentes para la Paz

Bendice a un Inmigrante
Tú puedes ayudar a los más vulnerables de Israel: sobrevivientes del Holocausto, viudas, huérfanos y familias necesitadas. Mediante ayuda práctica —como reparaciones en el hogar, tratamientos dentales y alimentos—, tu colaboración garantiza que nadie quede en el olvido y que su dignidad sea restaurada.
DonativoRecursos relacionados

Descubre tu propósito y el corazón de Dios para ti
En el mundo actual, dividido y turbulento, es esencial que la Iglesia redescubra el corazón de Dios. Nuestro libro electrónico gratuito, escrito por una experta con tres décadas de experiencia en Israel, profundiza en las enseñanzas de Jesús (Yeshúa) para revelar los principios del amor y propósito de Dios. Aprender cómo abrazar estas verdades impactará significativamente tu vida, incluso en medio del caos. Suscríbete para recibir este libro electrónico gratis (si al suscribirte, no recibes tu copia, escríbenos a intl.spanish@bridgesforpeace.com)




