Volviendo a casa: contra todo pronóstico

Los ojos de Miriam se siguen llenando de lágrimas al recordar el momento en que el avión de El Al despegó del aeropuerto de Moscú en 1989, ella tenía siete años y los recuerdos de la lucha de su familia por salir de la Unión Soviética siguen tan vivos hoy como si hubiera sido ayer.
Sus padres Peter e Ilana, se habían estado preparando para este día desde antes que ella naciera. Su viaje de aliá tardó en llegar años y a veces parecía como si estuvieran viviendo en una novela de espías. Regresemos a 1973, cuando el tío de Peter tomó el tren que le llevaría a Israel.
La familia comienza a irse
En 1971, la Unión Soviética empezó a conceder visados de salida a un número reducido de judíos, y la gran familia de Peter empezó a irse de la ciudad portuaria de Odessa donde habían vivido durante generaciones, su tío fue uno de ellos; en la frontera checa, el tren hacia Israel fue asaltado por palestinos que secuestraron a varios rehenes, pero el tío de Peter consiguió llegar a la Tierra Prometida, después de que su hermano consiguiera huir a duras penas, la mamá de Peter decidió que era demasiado peligroso viajar a Israel, y en 1984 emigró a Estados Unidos. Un tercer miembro de la familia que era doctora, se convirtió en refusenik (disidente) cuando le fue negada la visa que había solicitado. Así que comenzó una campaña de cartas dirigidas a personas de Occidente, por lo que terminó siendo encarcelada durante siete años.
Preparándose en secreto
Peter e Ilana esperaron hasta 1986 antes de comenzar su búsqueda para emigrar, la primera cuestión era decidir a dónde ir, ellos tenían familiares en dos países, Peter se sentía atraído por Estados Unidos, pero Ilana se mantuvo firme: se irían a Israel.

En ese tiempo, algunos agentes de Israel viajaron a la Unión Soviética para ayudar a aquellos que querían hacer aliá, pero fue un proceso muy secreto, las reuniones no se anunciaban y la información pasaba de boca a boca. Los padres de Miriam tuvieron que ser muy cuidadosos debido a su pariente refusenik que había sido encarcelada, cualquier evidencia de que Peter y su esposa estuvieran considerando salir del país podría levantar las sospechas de las autoridades.
Ambos, tanto el esposo como la esposa eran ingenieros titulados y ocupaban cargos importantes. Ilana era inspectora jefe de obras en la región de Odessa y Peter era ingeniero jefe de un buque en la Armada soviética, esto le otorgaba el privilegio de viajar fuera del país, lo que ayudó a la familia a prepararse.
Aunque el gobierno soviético estaba comenzando a permitir que los ciudadanos judíos salieran del país, aquellos que se iban solo tenían permitido llevar consigo artículos hechos en la Unión Soviética, no podían llevarse nada importado y solo podían sacar 500 dólares americanos, así que la familia empezó a convertir sus bienes en oro y diamantes lo cual Peter sacaba de contrabando cuando navegaba al extranjero. Los documentos importantes como diplomas y certificados también tenían que enviarse en secreto.
Peter preparaba paquetes que enviaba a su tío en Israel cuando tenía oportunidad, era algo extremadamente arriesgado, ya que siempre había un agente de la KGB a bordo y los oficiales tenían que ir de dos en dos cuando desembarcaban, antes de regresar a bordo tenían que rellenar un informe detallado de sus actividades; en una ocasión, mientras que el buque estaba atracado en Turquía, Peter consiguió escapar de su compañero llevándolo a un bar e invitándole a beber, cuando el oficial que lo acompañaba estaba lo suficientemente borracho, Peter salió corriendo y paró un taxi, se arriesgó nuevamente contándole al taxista que era judío y que necesitaba ir a la oficina de correos más cercana, le pidió al conductor que esperara y lo llevara de regreso al bar; su compañero no sospechó nada y el paquete llegó a Israel.
A medida que se acercaba la fecha planeada para su partida, Peter llenó una solicitud de visado para su familia, tenían tres hijas, la más pequeña no tenía ni un año siquiera; Miriam recuerda que las sacaron de la escuela a ella y a su hermana mayor y las enviaron a casa de su abuela materna durante los últimos meses antes de salir del país. Debido a sus altos puestos de trabajo y a su pariente refusenik, sus padres estaban muy estresados y preocupados de que a última hora, el gobierno decidiera no concederles las visas de salida.
Los “traidores”
El gobierno soviético consideraba a aquellos que querían salir del país como “traidores”. Cuando Peter solicitó el visado de salida para él y su familia, les revocaron la ciudadanía de forma inmediata, dejándoles sin nacionalidad.
Unos días antes de su viaje, la familia tomó un tren de Odessa a Moscú, donde se alojaron en un hotel mientras esperan su vuelo a Israel. Les habían incluido en un vuelo especial de El Al, junto con otros judíos de otras partes de país. En el día señalado, la familia se dirigió al aeropuerto.

El grupo estuvo esperando durante horas en una sala de espera sin asientos, lo que los obligaba a sentarse en el suelo. Conforme los guardias inspeccionaban sus equipajes, esparcieron por el suelo la bolsa de naranjas de Jaffa que Ilana había comprado para sus hijos porque eran de importación y, por lo tanto, no podían sacarlas del país. Ilana se enfrentó enfadada al guardia mientras que Peter observaba preocupado porque aquella discusión pudiera terminar en algún tipo de castigo.
Debido a su puesto anterior en la Armanda, Peter fue interrogado en la sala de espera. Fue entonces cuando la familia descubrió que su nombre no había sido incluido en la lista de los que embarcarían en el avión. Peter e Ilana decidieron que ella viajaría con los niños, sin importar lo que pasara. Mientras hacían fila para embarcar, Peter se colocó detrás de su mujer y de sus hijas y milagrosamente ¡pudo subir al avión!
La familia se encontraba entre los últimos en embarcar y se les asignaron asientos de primera clase. Una azafata israelí les recibió con una calurosa bienvenida y les proporcionó una cuna para la bebé que Ilana había estado llevando en sus brazos durante todo el día. Cuando el avión despegó, Peter e Ilana se miraron con los ojos llenos de lágrimas. Contra todo pronóstico, estaban volviendo a casa... Israel.
* Término utilizado durante los años 1970 y 1980 para describir a los rusos a los que se les negaba el visado de salida y que a menudo eran enviados a prisión.
Traducido por Ara Sainz- Voluntaria en Puentes para la Paz
Revisado por Fernanda González- Voluntaria en Puentes para la Paz

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