El lugar de Israel entre las estrellas

¡CUIDADO CON EL LÁSER ESPACIAL JUDÍO! La absurda idea de que Israel opera un arma láser letal que orbita alrededor del planeta surgió de una publicación de Facebook de 2018 que buscaba acaparar una atención desproporcionada en las redes sociales, alegando que un láser espacial propiedad de los Rothschild había provocado los incendios forestales de California. Por supuesto que no fue así. Pero sí es cierto que Israel está en el espacio.
Más allá del horizonte
Cuando el estado judío lanzó su primer satélite de inteligencia Ofek (en hebreo, "horizonte") en 1988, pasó a formar parte de un reducido grupo de países capaces de mantener sus naves espaciales en órbita, surcando el firmamento. El último satélite israelí, el Ofek-16, fue lanzado al espacio en 2020. En la tradición judía, el horizonte simboliza la inmensidad, la esperanza y las posibilidades ilimitadas. Transmite una sensación de optimismo y exploración. Aunque no se encuentra en la Biblia, el nombre Ofek proviene de antiguos textos judíos y el concepto que representa es profundamente bíblico.
«Cuando estableció los cielos, allí estaba yo; cuando trazó un círculo [horizonte] sobre la superficie del abismo, cuando arriba afirmó los cielos...» (Pro 8:27-28).
“Canten al Señor un cántico nuevo, canten Su alabanza desde los confines [horizonte] de la tierra…” (Is 42:10).
«Ha trazado un círculo [horizonte] sobre la superficie de las aguas en el límite de la luz y las tinieblas» (Job 26:10).

La plataforma espacial de Israel está compuesta de un satélite de reconocimiento electroóptico capaz de obtener imágenes de alta resolución en cualquier condición meteorológica, tanto de día como de noche. Industrias Aeroespaciales de Israel (IAI) es responsable del diseño y la construcción de la familia de naves espaciales Ofek y sus vehículos de lanzamiento. Compacto, ligero y altamente maniobrable, el satélite puede modificar su trayectoria con mayor rapidez que la mayoría de los sistemas espaciales. El objetivo de Israel no es desplegar un arma en el espacio, sino dotar a sus armas láser terrestres de capacidades superiores de detección, inteligencia y comunicación, conectando el cielo y la tierra a través de una avanzada integración de datos. En resumen, la misión de Ofek es proporcionar una alerta temprana, otorgando a Israel una ventaja defensiva cuando sus adversarios lanzan misiles balísticos.
De derecha a izquierda
¡Dejemos que Israel sea diferente! Fiel a su estilo, el estado judío es la única nación que lanza sus cohetes de derecha a izquierda. Esto significa que la trayectoria es de este a oeste, mientras que todas las demás naves espaciales se lanzan de oeste a este, aprovechando el impulso de la rotación terrestre. Por supuesto, lanzar hacia el oeste requiere mucha más potencia de empuje para elevar las cargas útiles a la órbita terrestre, pero Israel no puede permitirse las consecuencias de esparcir basura espacial sobre sus vecinos musulmanes del este. En su lugar, Jerusalén impulsa sus proyectiles sobre el Mediterráneo, evitando casi por completo África y Europa hasta ascender sobre el Atlántico. De derecha a izquierda… igual se lee en hebreo.
Los sectores tecnológicos y empresariales de Israel, caracterizados por su visión estratégica, saben que el espacio no es solo la última frontera, sino también el próximo escenario de competencia. En la vasta inmensidad del espacio exterior, se abren nuevas dimensiones de competencias comerciales, diplomáticas y militares. La creciente, aunque discreta fortaleza de Israel más allá del horizonte ya está influyendo en cómo las naciones se defenderán y desarrollarán sus actividades comerciales intergalácticas en las próximas décadas.
La empresa israelí Sistemas Elbit ha reforzado recientemente la ventaja espacial del estado judío con la cámara espacial Júpiter instalada en el satélite Ofek-16. Esta cámara de última generación ofrece una alta resolución espectral de hasta 50 cm (20 pulgadas) desde una altura de 600 km (311 mi), lo que permite a Israel observar con gran precisión todo Medio Oriente y otras regiones.
Acuerdos Artemis
En enero de 2022, el ministro de Relaciones Exteriores de Israel, Yair Lapid, anunció que Israel se uniría a los Acuerdos Artemis de la la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA, por sus siglas en inglés: “Avanzamos hacia un futuro global e innovador donde los países movilizan recursos para la ciencia y la investigación y colaboran para impulsar la diplomacia especial”. Israel se convirtió en el decimoquinto signatario de los Acuerdos Artemis, reafirmando su compromiso con un conjunto común de principios destinados a orientar a la cooperación entre las naciones que participan en la exploración espacial del siglo XXI.

Los miembros de los acuerdos se comprometen a brindar apoyo mutuo con fines pacíficos: proporcionar asistencia en situaciones de emergencia, registrar los equipos espaciales, compartir datos científicos, rastrear los desechos orbitales, coordinar las actividades espaciales para evitar conflictos y preservar el patrimonio del espacio exterior. El director de la Agencia Espacial de Israel, Uri Oron, declaró: “Hoy, el espacio revela una vez más su enorme potencial y sus infinitas oportunidades para Israel y para el mundo entero en los campos de la innovación, la tecnología y la diplomacia”.
Mientras tanto, Israel se dirige a la luna y más allá. En 2019, la sonda lunar Beresheet ("en el principio") de SpaceIL se convirtió en la primera nave espacial financiada con fondos privados en entrar en órbita lunar, convirtiendo a Israel en el séptimo país en lograr la órbita lunar. Aunque se estrelló al intentar aterrizar, su propiedad intelectual sobrevivió. IAI concedió una licencia del diseño de Beresheet a una empresa estadounidense para el programa de Servicios Comerciales de Carga Útil Lunar (CLPS, por sus siglas en inglés) de la NASA, incorporando así la ingeniería israelí de propulsión y guiado a la próxima generación de módulos de aterrizaje lunares estadounidenses.
Con ellos hasta el final
La nueva economía espacial ha reescrito todas las reglas convencionales. Lo que más importa ahora no es qué nación puede construir el cohete completo, sino qué nación posee la pieza indispensable sin la que el cohete no puede volar. “Componentes tan especializados y tan difíciles de replicar, que la misión no puede llevarse a cabo sin ellos”, explica un reciente artículo del Times of Israel. Para una nación de poco más de diez millones de habitantes que en 2024 destinó un 8,8% de su PIB a defensa, la construcción de un cohete lunar nunca fue una prioridad. Pero convertirse en el proveedor indispensable para cualquier cohete lunar tiene todo el sentido del mundo.

AstroRad, un chaleco de protección contra la radiación para astronautas desarrollado en Israel, viajó al espacio a bordo de la misión Artemis I y continúa siendo un elemento vital para la supervivencia. Este emblema del ingenio israelí se probó inicialmente en los maniquíes de fabricación alemana de la misión Artemis I. Posteriormente, protegieron a los tres astronautas estadounidenses y al canadiense que se aventuraron más lejos en el espacio que nadie hasta entonces. A través de su tecnología y de su compromiso demostrado con la humanidad, Israel estuvo presente en esta misión espacial de principio a fin.
AstroRad fue desarrollado por StemRad, una empresa emergente israelí-estadounidense surgida tras el desastre nuclear de Fukushima. Esta empresa reconoce que la supervivencia de los equipos de primera respuesta nuclear depende de la protección de los órganos más importantes: médula ósea, pulmones, tejido mamario y colon. La aplicación espacial requería polietileno comprimido en lugar de plomo, con un blindaje selectivo del tejido rico en células madre que protege la vida a la vez que mantiene una gran movilidad del usuario.
Los israelíes en el espacio
De los más de 20 judíos que han viajado más allá del horizonte, dos eran israelíes. La mayoría conoce al coronel Ilan Ramon, héroe nacional y el primer israelí en viajar al espacio, a bordo del desafortunado transbordador espacial Columbia en 2003. El otro héroe es Eytan Stibbe, especialista de misión en la misión Ax-1 de 2022 a la Estación Espacial Internacional, bajo el lema “Ningún sueño es imposible”.
Quizás hasta ahora pensabas que todo lo que está por encima de nosotros es simplemente el cielo, o nuestra atmósfera. Piénsalo de nuevo, viajero espacial, porque, como bien saben los astronautas, mucho más allá del horizonte se extiende un espacio inmenso.
Traducido por Robin Orack – Voluntaria en Puentes para la Paz
Revisado por Ara Sainz – Voluntaria en Puentes para la Paz
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