Puentes para la Paz en acción

¿Te tenía Dios en Su mente?

Por Rvdo. Peter Fast

Vlada lloró en el despacho del cónsul.

Esta madre de 35 años, originaria de Járkov (Ucrania), acababa de recibir los visados para ella y sus tres hijos pequeños. El hijo menor nació apenas unos meses antes del comienzo de la guerra entre Rusia y Ucrania. Él nunca ha conocido un cielo en paz. La explosión de un dron había destrozado las ventanas de su hogar. El taller de soldadura de su esposo había sido bombardeado y durante un tiempo la familia no tuvo casi nada que comer. Hoy, su esposo sirve en el frente de batalla. Vlada sabía que debía llevar a sus hijos a Israel, donde su madre los esperaba.

 «Mi felicidad no tenía límites», nos dijo. «Todo salió a la perfección. No nos faltó nada».

A Vlada no le faltó nada porque Dios se había adelantado, proveyendo a través de cristianos como tú. Los colaboradores de Puentes para la Paz ayudaron a pagar los certificados de antecedentes policiales y a preparar a los niños para el viaje. Cuando un retraso obligó a la familia a salir de Moldavia antes de su cita consular, los llevamos de vuelta a Ucrania, les conseguimos alojamiento y luego los acompañamos nuevamente a cruzar la frontera para su cita reprogramada.

Vlada expresó su agradecimiento entre lágrimas a “todos los patrocinadores”. Esto te incluye a ti.

La pregunta detrás de la promesa

A menudo leemos a los profetas con santa expectación. Nos encontramos con la promesa de Dios de reunir a Su pueblo disperso por todo el mundo —hecha más de 60 veces a lo largo del Antiguo Testamento— y pensamos: “¡Qué maravilla! No puedo esperar a ver cómo Él lo hará”.

Pero, ¿qué pasaría si Dios hubiera dado esas promesas no solo para que pudiéramos observar, sino para que pudiéramos participar? ¿Y si, al hablar a los profetas hace miles de años, Él ya tenía en mente las manos humanas a través de las cuales cumpliría Su palabra?

Escucha a Isaías: «Levantaré hacia las naciones Mi mano, y hacia los pueblos alzaré Mi estandarte. Traerán a tus hijos en brazos, y tus hijas en hombros serán llevadas» (Is 49:22 NBLA).

Fíjate quiénes realizan la tarea de llevarlos. No son ángeles. No son gobiernos. Son las naciones. Cristianos de todos los rincones de la tierra. Las promesas de Dios de traer a Su pueblo a casa llevan implícita una invitación —que nos deja sin aliento— a colaborar con Él en su milagroso cumplimiento.

Así que permíteme hacerte esta pregunta: ¿Podría ser que Dios te tuviera en mente cuando pronunció esas palabras a través de Isaías?

Foto cortesía de Yossi Zamir/Keren Hayesod.

La respuesta de Dios a un odio ancestral

El antisemitismo se extiende por las naciones a un ritmo alarmante. En ciudades de Europa, Norteamérica y otras regiones, las familias judías se hacen la misma pregunta que sus abuelos se preguntaron en Europa: ¿Todavía hay un futuro para nosotros aquí?

Las sinagogas se encuentran tras barreras de seguridad. Los estudiantes judíos sufren acoso —y situaciones peores— en los campus universitarios. Y en Ucrania, la guerra ha desarraigado a comunidades judías que habían perdurado durante generaciones.

El mundo no tiene respuesta para un odio tan antiguo. Pero Dios sí la tiene. Mucho antes del primer pogromo, de los guetos y de los campos de exterminio, Él declaró que reuniría a Su pueblo de todas las naciones y lo traería de vuelta a casa. La aliá (inmigración a Israel) no es simplemente una vía de escape; es la respuesta de Dios, escrita de antemano.

Ni siquiera la guerra ha detenido este retorno. Tan solo en 2025, unos 22,000 olim (nuevos inmigrantes) llegaron a Israel procedentes de 105 países. Cada uno de ellos representa una promesa cumplida.

En cada paso del camino

Para muchos, el camino de regreso a casa es largo, costoso y aterrador. Pensemos en una pareja de ancianos judíos de Ucrania. Cuando estalló la guerra, huyeron a Polonia como refugiados. Allí, el esposo sufrió un derrame cerebral que le provocó dificultades cognitivas y una recuperación lenta. Sus hijos y nietos, que vivían en Israel, les rogaban que fueran allí. Ellos querían hacerlo, pero tenían miedo. ¿Cómo podrían emprender semejante viaje con un estado de salud tan delicado?

«Nos dimos cuenta de que no pasaríamos por esto solos», nos dijeron. Y gracias a ti, no tuvieron que hacerlo.

A través de una organización asociada, pudimos recuperar sus registros de los archivos ucranianos, ayudarles a obtener certificados de antecedentes policiales y reunir toda la documentación necesaria para la revisión consular. La ayuda financiera cubrió su viaje a la oficina consular y los visados. «Recibimos motivación, ánimo, asesoramiento y asistencia en cada paso del camino», nos comentaron. «¡Gracias!».   

Sarah hizo aliá junto a su madre de 69 años y a la familia de su hija mayor. Localizamos documentos extraviados en los archivos, explicamos cada paso del proceso y ayudamos a financiar su viaje a Moldavia para que llegaran a tiempo para su vuelo. «Gracias a ustedes, no me sentí perdida», dijo. «La ayuda financiera», añadió, «fue "como un salvavidas"».

Hoy no tiene dudas: «Venir a Israel fue la mejor decisión de mi vida».

Aliyá desde Francia, llegada al aeropuerto en julio de 2025. (Foto cortesía de Keren HaYesod).

120,000 profecías cumplidas

A lo largo de los años, cristianos como tú han traído a más de 120,000 judíos de regreso a Israel a través de Puentes para la Paz.

Reflexiona un momento sobre esa cifra. Son 120,000 vidas rescatadas del odio, la guerra y el miedo. Son 120,000 profecías cumplidas; cada una, una respuesta viva a las palabras que Dios dio a Sus profetas. Y cada una de ellas regresó a casa, en parte, gracias a los donativos y las oraciones de creyentes que aceptaron la invitación de Dios.

La próxima familia ya está esperando. La próxima pareja de ancianos está reuniendo sus documentos. La próxima madre, llena de esperanza por sus hijos, está haciendo las maletas.

Tu lugar en la historia

Por eso, te pido que hoy hagas un donativo a Proyecto Rescate.

Tu apoyo financiero ayudará a familias judías a reunir documentos, obtener permisos y visados, viajar a las oficinas consulares y embarcar en el vuelo que pondrá fin a su exilio. Les mostrará a un abuelo frágil, a un refugiado lejos de su hogar y a una joven madre cuyo esposo está en el frente, que ellos no están haciendo este viaje solos.

Dios prometió que Su pueblo sería llevado a casa en brazos de las naciones. Tus brazos pueden formar parte de ellos. ¿Asumirás tu lugar en la profecía? ¿Ayudarás a llevar a casa al próximo hijo e hija de Israel?

Por favor, dona generosamente a Proyecto Rescate hoy mismo.

Con alegría y expectación

Rvdo. Peter J. Fast

Presidente ejecutivo internacional

Traducido por Robin Orack – Voluntaria en Puentes para la Paz

Revisado por Raquel González  – Coordinadora Centro de Recursos Hispanos

Proyecto Rescate

¡Estamos viviendo un momento profético y tú formas parte de él! Este fondo cumple el mandato bíblico de que las naciones ayuden al pueblo judío a regresar a su tierra (Is. 49:22; Zac. 8:7-8). Ayudamos a familias judías perseguidas a llegar sanas y salvas a Israel y apoyamos a personas judías necesitadas que no pueden realizar el viaje por sus propios medios. ¡Tu aportación contribuye a que las profecías se cumplan ante nuestros propios ojos! Hazlo más natural en españolAdapta el tono para donantesRefuerza la llamada a donar

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