En busca de sabiduría

Descargar PDF
EL REY SALOMÓN, LA PERSONA MÁS SABIA QUE JAMÁS HAYA VIVIDO, instruyó en Proverbios 4:7: «Lo principal es la sabiduría; adquiere sabiduría, y con todo lo que obtengas adquiere inteligencia». Si la sabiduría es lo más importante, ¿qué es y cómo debemos adquirirla?
El Diccionario Cambridge define la sabiduría como “la capacidad de utilizar el conocimiento y la experiencia propios para tomar buenas decisiones y emitir juicios acertados”. Pero si la sabiduría es algo más que conocimiento, ¿de dónde proviene? ¿Es simplemente el resultado de la edad y la experiencia, o existe una fuente más profunda? Las Escrituras nos llevan más allá del entendimiento humano y revelan que la verdadera sabiduría comienza con nuestra relación con Dios.
La fuente de la sabiduría
“El principio de la sabiduría es el temor [reverencia] del Señor, y el conocimiento del Santo es inteligencia” (Pr 9:10). La reverencia a Dios es el punto de partida para hallar la verdadera sabiduría. Es más que un simple conocimiento acerca de Él. Es posible poseer un vasto conocimiento —incluso sobre Dios y Su Palabra— y, sin embargo, carecer de sabiduría. No obstante, cuando reconocemos a Dios y seguimos Su voluntad, adquirimos la sabiduría. El Salmo 111:10 enseña: “El principio de la sabiduría es el temor [reverencia] del Señor; buen entendimiento tienen todos los que practican Sus mandamientos; Su alabanza permanece para siempre”.

El apóstol Santiago instruye en su epístola: “Y si a alguno de ustedes le falta sabiduría, que se la pida a Dios, quien da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada” (Santiago 1:5). La implicación es que obtenemos sabiduría al reverenciar a Dios y pedírsela. A veces Dios simplemente nos impartirá sabiduría para una situación determinada cuando se la pidamos. Eso es lo que le sucedió al rey Salomón en 1 Reyes 3.
Como el Templo aún no se había construido en Jerusalén, Salomón iba regularmente a Gabaón para ofrecer sacrificios al Señor. El texto nos dice que ofreció mil holocaustos en aquel altar. “Salomón amaba al Señor, andando en los estatutos de su padre David, aunque sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos” (1 Reyes 3:3). Dios vio que el corazón de este joven rey le buscaba y deseaba servirle. 1 Reyes 3:5 continúa diciendo: “Y en Gabaón el Señor se apareció a Salomón de noche en sueños, y Dios le dijo: «Pide lo que quieras que Yo te dé»”. Salomón era un gobernante joven e inexperto, pero tuvo la humildad de reconocer que necesitaba sabiduría, y la pidió.
En otras ocasiones, veo que Dios responde a nuestra oración pidiendo sabiduría desarrollándola en nosotros a través de las experiencias de la vida. El gran predicador Charles Spurgeon dijo: “La sabiduría es el uso correcto del conocimiento. Saber no es ser sabio. Muchos hombres saben mucho y, por ello, son más necios. No hay mayor necio que el necio que se cree sabio. Pero saber cómo usar el conocimiento es tener sabiduría”. Salomón sabía qué era lo correcto y qué cosas Dios había dicho que debían evitarse. Lamentablemente, no puso en práctica ese conocimiento y terminó alejándose del Señor. La experiencia de vida nos aporta conocimiento. Para ser sabios, debemos reflexionar sobre nuestras buenas decisiones y nuestros errores, aprender de ellos y modificar nuestra conducta en consecuencia.
Se requiere sabiduría para pedir sabiduría. Se debe tener humildad para saber que carecemos de sabiduría y que la necesitamos. Parece que Santiago comprendió bien lo que enseñó Salomón: “Hijo mío, si recibes mis palabras y atesoras mis mandamientos dentro de ti, da oído a la sabiduría, inclina tu corazón al entendimiento. Porque si clamas a la inteligencia, alza tu voz por entendimiento; si la buscas como a la plata, y la procuras como a tesoros escondidos, entonces entenderás el temor del Señor y descubrirás el conocimiento de Dios. Porque el Señor da sabiduría, de Su boca vienen el conocimiento y la inteligencia. Él reserva la prosperidad para los rectos
y es escudo para los que andan en integridad” (Pro 2:1-7, énfasis añadido).
La sabiduría engendra sabiduría
Dios, pues, da la sabiduría a quienes que la piden y reserva la verdadera sabiduría para los rectos. El rabino Shmuel Rabinowitz, rabino del Muro de los Lamentos y de los lugares sagrados de Israel, ofrece una perspectiva esclarecedora: “El Santo, bendito sea, otorga sabiduría únicamente a quien ya posee sabiduría”. Explica que este concepto proviene del libro del Éxodo, cuando los israelitas se preparaban para construir el Tabernáculo en el desierto. En Éxodo 31:6, Dios declara: «En el corazón de todos los que son hábiles he puesto habilidad a fin de que hagan todo lo que te he mandado». En el hebreo original, el versículo suele traducirse así: “Y en el corazón de toda persona de corazón sabio he puesto sabiduría”. Una “persona de corazón sabio” se denomina en hebreo jajam lev (לב חכם), término derivado de las palabras hebreas jojmá (חכמה), que significa sabiduría, y lev (לב), que significa corazón.

La pregunta lógica sería: “¿Cuál es la sabiduría inicial que aporta sabiduría adicional?”. Se trata de un anhelo interior de mayor sabiduría que trasciende el mero conocimiento para transformar nuestras acciones y nuestro carácter. Hoy en día abundan la información y el acceso al conocimiento. Muchas personas poseen educación e información, pero sus corazones están vacíos y carecen de sustancia. Es fundamental cultivar la sabiduría del corazón. Debemos anhelar la sabiduría y nunca dejar de crecer ni de profundizar nuestra conexión con Aquel que es la única fuente de sabiduría. Hemos de seguir el ejemplo de David, el salmista, cuando clamó: “Escucha, oh Señor, mi voz cuando clamo; ten piedad de mí, y respóndeme. Cuando dijiste: «Busquen Mi rostro», mi corazón te respondió: «Tu rostro, Señor, buscaré»” (Sal 27:7-8). Esta debería ser siempre la actitud de nuestro corazón hacia el Dios Todopoderoso. Nuestra capacidad para recibir sabiduría es proporcional a la condición de nuestro corazón ante Dios.
Al que tiene se le dará más
Cuanta más sabiduría adquirimos, más comprendemos nuestra necesidad de ella. Proverbios 9:9a enseña: “Da instrucción al sabio, y será aún más sabio”. El texto hebreo original dice: “Da al sabio, y se volverá aún más sabio”. Esta verdad me recuerda la enseñanza de Jesús (Yeshúa) en Mateo 13:12: “Porque a cualquiera que tiene, se le dará más, y tendrá en abundancia; pero a cualquiera que no tiene, aun lo que tiene se le quitará”. Estas palabras de Jesús, difíciles de asimilar, me inquietaron durante años. Parecían duras. Cuando vivíamos en África, un hombre de una aldea vecina le entregó su vida a Jesús y comencé a reunirme con él semanalmente para estudiar la Biblia. Al llegar a este pasaje de Mateo, él se sintió inquieto. Era un agricultor de subsistencia con muy pocas posesiones materiales. Le preocupaba que incluso lo poco que poseía pudiera serle arrebatado.
Sin embargo, al analizar Mateo 13:12 bajo la perspectiva de Proverbios 9:9, obtenemos mayor claridad. A quienes anhelan a Dios y Su sabiduría se les dará más. En cambio, aquellos que no tienen un corazón que busca a Dios y que desea seguir Sus caminos no encontrarán más de Él.
La primera vez que Jesús impartió esta enseñanza, explicaba a Sus discípulos por qué hablaba a las multitudes únicamente mediante parábolas. Al igual que sus discípulos, las multitudes buscaban la verdad; por ello, Jesús les explicó: «Porque a ustedes se les ha concedido conocer los misterios del reino de los cielos, pero a ellos no se les ha concedido» (Mt 13:11). Luego aclaró: «Por eso les hablo en parábolas; porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden» (v 13). Al finalizar la parábola, Jesús dijo: «El que tenga oídos para oír, que oiga» (v 9 RVC). La expresión “el que tenga oídos para oír” es un modismo hebreo que se refiere a quien escucha con la intención de comprender y obedecer. Los discípulos poseían esa disposición y, por tanto, se les daría más.
La parábola del sembrador
Esta enseñanza siguió directamente después de que Jesús enseñó la parábola del sembrador en Mateo 13:1-9. En el pasaje paralelo, Lucas explica: «La parábola es esta: la semilla es la palabra de Dios. Aquellos a lo largo del camino son los que han oído, pero después viene el diablo y arrebata la palabra de sus corazones, para que no crean y se salven. Aquellos sobre la roca son los que, cuando oyen, reciben la palabra con gozo; pero no tienen raíz profunda; creen por algún tiempo, y en el momento de la tentación sucumben. La semilla que cayó entre los espinos, son los que han oído, y al continuar su camino son ahogados por las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, y su fruto no madura. Pero la semilla en la tierra buena, son los que han oído la palabra con corazón recto y bueno, y la retienen, y dan fruto con su perseverencia» (Lc 8:11-15).

La versión de Lucas en el versículo 18 dice: «Por tanto, tengan cuidado de cómo oyen; porque al que tiene, más le será dado; y al que no tiene, aun lo que cree que tiene se le quitará» (énfasis añadido). Nótese el énfasis en tener cuidado de cómo escuchamos. Debemos escuchar con humildad y con la sabiduría de saber que necesitamos ayuda para comprender. Debemos ser personas que tengamos “oídos para oír”. Aquellos que creen que ya entienden no recibirán mayor entendimiento.
Basándonos en la explicación de la parábola, “las semillas que cayeron en buena tierra” se refiere a las personas que ya poseen la sabiduría para reverenciar a Dios y seguir Sus caminos. Esta sabiduría genera más sabiduría y, finalmente, dichas personas producen una cosecha multiplicada por cien. Otras personas, que carecen de tal sabiduría, corresponden al relato del resto de las semillas. Algunas semillas caen en corazones duros y soberbios que ni siquiera permiten que la semilla penetre. En otros casos, existe un interés inicial y una búsqueda de Dios, pero falta profundidad y esa búsqueda se desvanece. Hay quienes comienzan a avanzar, pero luego los valores del mundo ahogan su deseo de seguir a Dios. La sabiduría necesaria para adquirir aún más sabiduría no consiste en buscar a Dios una sola vez o de vez en cuando; requiere un anhelo constante y un esfuerzo continuo por tener más de Él y de Su sabiduría, viviendo más y más conforme a Sus caminos.
El rabino Rabinowitz continuó compartiendo las enseñanzas del rabino Hirsch: “El impulso interior y la aspiración de crecer son lo que impulsa a la persona hacia adelante y expande tanto su sabiduría como su carácter. No se trata de una sed de conocimiento que permanece ajena a la personalidad y deja inalterada la esencia del individuo. Tal persona, en palabras del rabino Hirsch, sigue siendo un simplón”.
La parábola de los talentos
El otro pasaje del evangelio de Mateo donde Jesús imparte esta enseñanza se encuentra al final de la parábola de los talentos: «Porque a todo el que tiene, más se le dará, y tendrá en abundancia; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará» (Mt 25:29). En la parábola, los siervos que hicieron un uso sabio de los talentos que se les habían confiado recibieron más talentos, además de recibir el elogio de su señor. Sin embargo, al siervo que se negó a utilizar el talento que se le había confiado se le quitó dicho talento, fue duramente reprendido y expulsado. Cuando poseemos cierta sabiduría y buscamos el rostro de Dios para pedirle más, Él es fiel en concedérnosla. El ciclo se repite y se fortalece a sí mismo. No obstante, debemos perseverar, crecer en sabiduría y utilizarla fielmente. Al hacerlo, nuestras vidas serán una luz para los demás, atrayéndolos hacia Dios y hacia la vida abundante que se encuentra en Él.
En resumen
Tal como enseñó el rey Salomón, la sabiduría (el temor de Dios y la disposición a andar en Sus caminos) es de vital importancia en la vida. Pide humildemente sabiduría a Dios con regularidad. Luego, ponla en práctica de manera constante tomando buenas decisiones y viviendo conforme a las instrucciones de Dios. El mundo de esta generación es, tal vez, el más oscuro que haya existido jamás. Usa la sabiduría que Dios te ha dado para ayudar a otros a conocer la luz y la paz de Dios a través de tu ejemplo.
Traducido por Robin Orack – Voluntaria en Puentes para la Paz
Revisado por Raquel González – Coordinadora Centro de Recursos Hispanos
Los versículos son tomados de la Nueva Biblia de Las Américas (NBLA), a menos que se indique lo contrario.
Bibliografía
Cambridge Dictionary. “Wisdom.” Cambridge Dictionary. https://dictionary.cambridge.org/dictionary/english/wisdom.
Rabinowitz, Shmuel. “Wisdom of the Wise.” Jerusalem Post, March 12, 2026. https://www.jpost.com/judaism/torah-portion/article-889790.
Scherman, Nosson, ed. The Chumash: The Stone Edition. ArtScroll Series. Brooklyn, NY: Mesorah Publications, 1994.
Spurgeon, Charles Haddon. “Wisdom Quotes.” AZ Quotes. https://www.azquotes.com/author/13978-Charles_Spurgeon/tag/wisdom.
Recursos relacionados

Descubre tu propósito y el corazón de Dios para ti
En el mundo actual, dividido y turbulento, es esencial que la Iglesia redescubra el corazón de Dios. Nuestro libro electrónico gratuito, escrito por una experta con tres décadas de experiencia en Israel, profundiza en las enseñanzas de Jesús (Yeshúa) para revelar los principios del amor y propósito de Dios. Aprender cómo abrazar estas verdades impactará significativamente tu vida, incluso en medio del caos. Suscríbete para recibir este libro electrónico gratis (si al suscribirte, no recibes tu copia, escríbenos a intl.spanish@bridgesforpeace.com)




