Ayudando en el Frente

enero 15, 2012
Print Friendly, PDF & Email

En diciembre de 2011, terroristas llegaron a disparar varios cohetes desde el sur del Líbano contra Israel. Gracias a Dios, nadie resultó herido o muerto, aunque alguna propiedad sufrió daño. Inmediatamente, todos recordaron los 34 días en 2006 cuando Israel fue abarrotado por cohetes. El 17% de israelíes (1,100,000) vive en el norte al alcance de los cohetes letales de la Hizbolá, un grupo terrorista íntimamente vinculado con Irán.  Mientras escribo esto, muchos israelíes se preocupan de que la violencia pueda incrementar. Durante la Segunda Guerra del Líbano en 2006, fuimos inundados de peticiones para ayudar a las comunidades en todas partes del norte de Israel. Llenamos nuestro camión varias veces de alimento, y lo distribuimos a personas que se escondían en refugios bajo tierra.

Después de la guerra, sentimos que Dios quería que abriéramos un Centro de Ayuda en el norte de Israel, y así nació el Centro de Ayuda de Puentes para la Paz en Karmiel. Hoy día, ese centro provee alimento a pueblos y vecindades, a organizaciones e individuos, por todas partes del norte. También almacenamos allí casi 500 toneladas de alimento para tiempos de crisis. Por medio de nuestro dedicado personal, cuidadosamente rotamos el alimento para asegurar que nada se nos dañe.

 Yo divido mi tiempo entre Jerusalén y Karmiel (que se encuentra como a 10 millas, ó 15 kilómetros, desde la frontera libanesa). En Karmiel, hemos sido reconocidos como una organización de confianza, y me place informarle que el gobierno municipal nos ha incluido en su equipo de planificación para emergencias. Actualmente, muchos en Israel piensan que la próxima guerra será en el norte. Cuando me encuentro en Karmiel, constantemente escucho aviones militares sobrevolando la región. Recientemente visité un mall comercial, y al final de un corredor encontré varios soldados en unas mesas entregando máscaras de gas a una larga fila de israelíes deseosos de tener una máscara para cada miembro familiar.

Me sorprendió nuevamente la tenue naturaleza de la paz en esta región. Debemos estar preparados para días más difíciles en el porvenir. Aunque nuestro centro es grande y tiene espacio para acomodar a personas en caso de emergencia, no cualifica como un refugio contra bombas, ni existe uno en las cercanías. Por eso, también tenemos que proveer seguridad para nuestros propios trabajadores y voluntarios durante momentos de ataque.

Extendemos nuestros Brazos a los Necesitados

Estoy segura que Dios nos envió al norte de Israel para momentos como los que se avecinan. Nada expresa más elocuentemente nuestro amor incondicional como permaneciendo firmes con el pueblo durante momentos peligrosos.

En Karmiel, hemos establecido los mismos programas de ayuda como en Jerusalén, incluyendo el programa de alimento, regalos de bienvenida, adopción de inmigrantes y ayuda a niños escolares. Creemos que ya es tiempo de que les alcancemos con nuestros proyectos de servicio comunitario. Eso incluye la reparación de viviendas para el necesitado y la activación de grupos voluntarios para ayudar en una variedad de proyectos de corto plazo.

Hemos establecido un programa para turistas llamado “Grupos de Descubrimiento,” y los voluntarios extienden su visita por una semana y participan en un proyecto de servicio comunitario. Le quiero contar cómo funcionan esos proyectos. Brent, un joven adulto de Canadá, narra lo siguiente:

Nuestro trabajo en el centro comunitario etíope fue una experiencia muy emocionante. Un grupo de jóvenes adultos nos ayudaron en ese proyecto. Los llevamos al centro para limpiar los terrenos y la cancha de básquetbol, pintar los cercos y también sembrar flores en su jardín.

Aunque Daniel (el Administrador de Grupos de Descubrimiento) supervisa ese proyecto, yo llevé seis de ellos a reparar una vivienda. La señora de la casa es una sobreviviente del holocausto que vive en Israel y no cuenta con las finanzas para costear las reparaciones de su hogar. El apartamento encima del suyo tuvo una filtración que ocasionó gran daño a su propio techo. Pero también hubo un fuego en el piso de abajo que dañó sus paredes y ventanas. Por lo tanto, luego de remover el empañetado y lavar las paredes, volvimos a empañetar las partes necesarias y pintamos todo su apartamento.

Este proyecto fue tan emocionante porque ella temía dejar que personas no-profesionales entraran a su casa para hacer los arreglos, ¡especialmente a cristianos! Pero la trabajadora social le aseguró que todo estaría bien. El trabajo resultó muy bien. Aunque al principio nos impidió un poco la barrera de lenguaje, luego prevalecimos. Algunas de las personas que Dios envió a participar en el grupo eran muchachas jóvenes. Las muchachas se enamoraron de ella, y ella se enamoró de las jóvenes.

Al tercer día de nuestro trabajo allí, escasamente entrábamos por la puerta y  ya nos tenía panes y té en las manos. Para sorpresa de nadie, cuando terminamos el trabajo, había muchos abrazos y besos, incluso algunas lágrimas. Ella estaba muy agradecida por nuestra ayuda, y sólo tenía palabras de elogio por nuestro trabajo y por el amor que le evidenciamos.

Lea lo que otros participantes han dicho:

Mientras reflejo sobre la aventura, estoy muy agradecida por nuestro tiempo con ustedes y con Puentes para la Paz en Jerusalén y Karmiel, y por haber ido a ayudar en una escuela. Claramente, esa clase de situación nos da la oportunidad de experimentar el corazón y el alma del pueblo. Nos hemos convertido en defensores de su labor. – Jeanne C. Leland

Mi encuentro con la organización de Puentes para la Paz ha sido un sueño cumplido, ya que deseo tanto bendecir al pueblo de Israel, ya sea con mis manos o con apoyo financiero y oraciones por la paz de Jerusalén. – Participante en el Grupo de Descubrimiento EE.UU.

Fue una experiencia maravillosa. Y me encantaría regresar y servir como voluntaria por un tiempo más largo. – Joanne

¿Nos Puede Ayudar?

Para poder incrementar nuestro ministerio en Karmiel y el norte de Israel, necesitamos hacer algunas renovaciones a la planta física, establecer un taller para la reparación de viviendas, comprar un vehículo para los proyectos de servicio comunitario, y construir un albergue contra bombas para proteger a nuestro personal y voluntarios de corta duración que trabajan allí. En total, necesitamos como US $100,000 para hacer esas expansiones. Vea a continuación una lista de los estimados costos específicos.:

Estimado de Costos Específicos:
Renovaciones, US $14,000 (electricidad, plomería, anaqueles, concreto, bloques y gabinetes)
Herramientas manuales, US $11,500
Herramientas eléctricos, US $10,500
Vehículo, US $30,000 (de cinco asientos y área de carga)
Albergue contra bombas, US $36,000

Por favor, ore y considere la manera en que nos puede ayudar para ministrar a los israelíes bajo fuego. Yo creo que a medida que usted bendice a Israel, usted experimentará la bendición de Dios en su vida. Ore también con nosotros para que Dios envíe voluntarios quienes se sientan llamados a servir en el norte, uniéndose así a un pequeño pero vital grupo de personas que hacen cosas grandes para Dios. “¿Y quién sabe si para esta hora has llegado al reino?” (Versión Sagradas Escrituras, Ester 4:14).

En Su Servicio,
Rebecca J. Brimmer
Presidenta Ejecutiva Internacional

 

Traducido por Teri S. Riddering,
Coordinadora Centro de Recursos Hispanos