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RAZÓN POR LA QUE NIEGAN EL HOLOCAUSTO
(Por Ayaan Hirsi Ali, LATimes.com, 16 de diciembre de 2006)

 

[A continuación el testimonio de Ayaan Hirsi Ali, una inmigrante musulmana de Somalia que sirvió en el Parlamento de Holanda hasta hace poco, y escribió su autobiografía “Infidel,” que prontamente será publicada.]

“Un día en 1994, mientras vivía en Ede, un pequeño poblado de Holanda, recibí la visita de mi media-hermana. Ella y yo éramos inmigrantes desde Somalia, y habíamos solicitado asilo en Holanda. El asilo me fue otorgado, pero a ella le fue denegado. El hecho de que yo recibiera el asilo me dio la oportunidad de realizar mis estudios. Mi media-hermana no pudo.

 

Para poder ser admitida a la universidad que yo deseaba ingresar, tenía que pasar tres clases: un curso de lenguaje, un curso cívico, y un curso de historia. Mientras tomaba ese curso preparatorio de historia, escuché por vez primera acerca del Holocausto. Tenía entonces 24 años de edad, y mi media-hermana tenía 21.

En esos días, el periódico diario estaba lleno del genocidio de Rwanda y la limpieza étnica en la anterior Yugoslavia. El día que me vino a visitar mi media-hermana, mi cabeza estaba dando vueltas por lo que había sucedido a 6 millones de judíos en Alemania, Holanda, Francia y Europa Oriental.

 

Aprendí que hombres, mujeres y niños inocentes fueron separados de entre sí. Los identificaron con unas estrellas en sus hombros, los transportaron por tren a unos campamentos, y los mataron con gas por ninguna otra razón que por ser judíos.

Vi láminas de montones de esqueletos, aún de niños. Escuché historias horribles de algunos que sobrevivieron el terror de Auschwitz y Sobibor. Le conté a mi media-hermana todo eso, y le enseñé las láminas en mi libro de historia. Lo que ella me dijo fue tan horrible como la información en ese libro.

 

Con gran convicción, ella exclamó: “¡Es una mentira! Los judíos tienen una manera de enceguecer a la gente. Ellos no fueron asesinados ni masacrados con gas. Pero oro para que algún día todos los judíos en el mundo sean destruidos.”

Ella no decía nada nuevo. Cuando era niña, fui criada en Arabia Saudita; recuerdo a mis maestros, a mi mamá y a nuestros vecinos que nos decían casi a diario que los judíos son malvados, que son los enemigos mortales de los musulmanes, y que su única meta es destruir al islam. Nunca fuimos informados acerca del Holocausto.

 

Más tarde, de adolescente en Kenya, cuando la filantropía saudita y persa nos alcanzó, recuerdo que construían mezquitas y hacían donativos para hospitales y los pobres a la misma vez que maldecían a los judíos. Acusaban a los judíos de ser responsables por la muerte de muchos bebés y por las epidemias como SIDA, y que ellos eran culpables de ocasionar guerras. Eran egoístas y harían cualquier cosa por matar a nosotros los musulmanes. Si algún día quisiéramos conocer la paz y la estabilidad, y si no queríamos ser aniquilados, teníamos que destruir a los judíos. Para nosotros que no teníamos posibilidad de tomar armas contra ellos, era suficiente levantar nuestra mirada al cielo y poner mano a nuestra boca para clamar que Alá los destruya.

 

Los líderes occidentales que se han asombrado por las expresiones del presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad negando el Holocausto deben despertar a la realidad. Para la mayoría de los musulmanes en el mundo, el Holocausto no es un evento histórico que sea negado. Simplemente nunca se han enterado de ello porque nunca se les informó.

 

Se estima que el número total de judíos en el mundo sea como 15 millones, o ciertamente no más de 20 millones. Por otro lado, la población musulmana se estima que esté entre 1.2 y 1.5 billones. Y esa población no simplemente crece rápido, sino que también es muy joven.

 

Lo que es extraño acerca de la conferencia de Ahmadinejad es el silencio de los musulmanes moderados. No puedo evitar preguntarme: ¿Por qué no hay una conferencia condenando a Ahmadinejad en Riyadh, Cairo, Lahore, Khartoum o Jakarta? ¿Por qué guardan silencio los 57 miembros de la organización de la Conferencia Islámica?

 

¿Podría ser que la respuesta sea tan sencilla como horripilante? Por generaciones, los líderes de países musulmanes han estado alimentando sus poblaciones a cuchara con una dieta constante de propaganda similar a la que recibieron generaciones de alemanes (y otros europeos) – de que los judíos son ratas y sabandijas, y que así deben ser tratados. En Europa, la conclusión lógica fue el Holocausto. Si Ahmadinejad logra lo que procura, no le faltarán musulmanes que estén dispuestos a poner su deseo en acción.

 

El mundo debe ser informado vez tras vez sobre el Holocausto – no sólo por interés de los judíos que sobrevivieron y sus descendientes, sino por interés de toda la humanidad.

 

MOTIVO DE ORACIÓN: Ore para que la verdad sobre el Holocausto sea conocida entre los musulmanes, y que puedan arrepentirse de su odio hacia los judíos, o que por lo menos ya no tengan excusa de su inexplicable y profundo odio.

 

VERSO BÍBLICO: “Y las naciones sabrán que yo, el SEÑOR, santifico a Israel, cuando mi santuario esté en medio de ellos para siempre" (Ezeq. 37:28). 

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