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Podrán vivir pacíficamente estos dos estados lado a
lado? (Por: Teri S. Riddering,
6/diciembre/2002 -
revisado 1/junio/2005)
Parece que todo el mundo da por sentado que un estado
palestino y uno judío podrán convivir pacíficamente lado a lado si
tan sólo ambos pudieran hacer las necesarias concesiones. Pero,
¿será eso cierto? La fórmula de “dos estados para dos pueblos” ha
sido repetida tantas veces que ya casi nadie cuestiona su validez.
No obstante, debemos analizar el asunto antes de que continuemos
propagando una fábula, porque ¡mientras más se repita una alegación,
más parece ser cierta!
Aún el
actual presidente estadounidense George W. Bush ha aceptado esta
aseveración como un principio incuestionable, según admitió
públicamente el 24 de junio de 2002. El previo embajador
norteamericano a Israel, Martin Indyk, comentó: “Todos están de
acuerdo que la solución [al conflicto en el Medio Oriente] es uno de
dos estados, con un estado palestino independiente viviendo al lado
de Israel, pero nadie sabe cómo lograrlo” (Jerusalem Post, 4 de
diciembre de 2002).
Hay
muchos israelíes que también han venido a creer en ese concepto como
si fuera incuestionable. Su anhelo por la paz los ha llevado a
creer que lo pueden lograr por acuerdos diplomáticos, a pesar de que
reconocen que están tratando con un pueblo que sólo entiende el
idioma del odio y la violencia. El propio embajador israelí a las
Naciones Unidas durante 2002, Yehuda Lancry, apoyó la idea de “dos
estados viviendo lado a lado en paz y seguridad” (Jerusalem Post, 2 de
diciembre de 2002). Sin embargo, Lancry también clarificó que la
esencia de la paz es la seguridad, algo que ni Yasser Arafat,
anterior dirigente de la Autoridad Palestina, ni el actual Mahoud
Abbás, han podido garantizar a pesar de sus denuncias
esporádicas contra actos terroristas.
Ya casi
todos repiten las palabras “palestinos”, “territorios ocupados” y
“refugiados” como si tuvieran validez histórica, otorgándole así
derechos a grupos terroristas de una tierra que nunca antes les
perteneció. Todos ya han aceptado ese mito como si fuera un hecho,
ignorando que el nombre de Palestina nunca se había referido a un
pueblo árabe hasta escasamente 25 años atrás. El nombre de
Palestina se usó adrede en sustitución al nombre de
Israel para enfatizar que el pueblo judío había sido derrotado
por los romanos durante el segundo siglo. Sin embargo, ¡ya no
existe el gran imperio romano, pero todavía sobrevive la diminuta
nación de Israel, porque Dios la hizo renacer en un día (Is.
66:5-10)!
¿Y cómo
debemos interpretar este conflicto árabe-israelí? Los cristianos y
los judíos, que creemos en la Biblia como palabra genuina del Dios
verdadero, entendemos que todo se inició en tiempos de Isaac e
Ismael. Dios le hizo una promesa de tierra y bendición ilimitada a
Abraham, la cual sería heredada por el hijo de la promesa, Isaac. En
contraste, Dios dijo respecto a Ismael, el hijo de Abraham por su
esclava Agar: “Será un onagro
humano…” (Génesis 16:12, Nueva Biblia de Jerusalén, 1999). Según
nuestras traducciones bíblicas más comunes, se utiliza el término
más refinado de “hombre fiero”, pero el hebreo revela el sentido de
un asno salvaje y hombre violento. Luego, Dios añade: “…Su mano contra todos, y la
mano de todos contra él; y enfrente de todos sus hermanos plantará
su tienda” (Nueva Biblia de Jerusalén, 1999). Esta palabra de
Dios respecto a Ismael ha sido cumplida literalmente, evidenciada
por la manera en que los árabes han vivido durante siglos. Han
habitado en terrenos inhóspitos y desérticos, en tiendas o
estructuras de poca protección, sin temor a sus vecinos, pero siendo
para ellos una amenaza. Al igual que el pueblo judío, han
sobrevivido a las demás naciones, pero ha sido por causa de su
carácter indómito y agresivo. De este espíritu violento nació el
Islam y sus preceptos.
Esta
descripción no es una exageración, ni es una expresión virulenta por
parte de personas prejuiciadas contra un grupo étnico o religioso en
particular. Es una expresión de Dios referente a los descendientes
de Ismael, quizás de manera profética. Ciertamente, el tipo de
asesinato depravado que cometen frecuente-mente contra
algunos judíos en Israel, y ahora alrededor del mundo, ilustra esta
descripción de los descendientes de Ismael. Abu Aiman Al-Hilali, un
miembro de alto rango en la organización terrorista Al-Qaida, ha
señalado que Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Italia, Canadá,
Alemania y Australia también son sus enemigos, y justifica los
ataques perpetrados en Tunisia, Pakistán, Yemen, Bali, Moscú y
otros. Dijo que todos los habitantes de estas naciones
democráticas participan en las decisiones de su gobierno, y por
ende, no pueden clasificarse como “ciudadanos civiles”. Con esa
justificación, los islamistas interpretan que el Corán, el cual
especifica que la “Jihad” islámica (guerra santa) no se debe hacer
contra “ancianos, mujeres y niños”, no aplica a estas personas.
(Fuerza de Defensa Israelí, 4 de diciembre de
2002)
Si ese
es el grupo con quienes los israelíes están intentando negociar, no
van a lograr nada excepto su propia destrucción. Martin Sherman,
profesor que
participó en la Tercera Conferencia Anual en el Centro
Interdisciplinario en Herzliya (2002) , Israel comentó: “Un
estado palestino sería una amenaza mortal a Israel. Ésta no es una
frase política hueca, sino una verdad estratégica bien fundamentada.
Por consiguiente, cualquier señal de apoyo, o aún de resignación,
para el eventual establecimiento de tal estado es inconsistente con
la preservación de los intereses nacionales vitales de Israel” (Jerusalem Post, 29 de
noviembre de 2002). De hecho, Sherman también citó un comentario del
anterior ministro de educación, Prof. Amnon Rubenstein: “Desde
tiempos del Dr. Goebbels [jefe de la maquinaria propagandista nazi],
no ha vuelto a existir un caso en que la repetición de una mentira
haya producido tanto fruto…De todas las mentiras palestinas, no hay
otra más grande y devastadora que la que exige el establecimiento de
un estado palestino independiente en el Margen
Occidental”.
Aparte
de Mahmoud Abbás, ¿qué nuevo líder palestino admitirá y defenderá la
existencia de una nación israelí al lado de la palestina? Los hechos
demuestran que toda esta presente generación ha sido efectivamente
criada para odiar y destruir a Israel y al pueblo judío. Aunque
Mahmoud Abbás intente levantar una voz más moderada,
no será ampliamente aceptado porque las masas y los demás
líderes, cuyos cerebros han sido lavados, aún
rehusan aceptar un estado judío vecino.
En
la misma conferencia de Herzliya mencionada anteriormente,
el anterior primer ministro israelí Ariel Sharón aceptó la
posibilidad de permitir un estado palestino, pero bajo una serie de
condiciones que posiblemente no pudiera producir el pueblo
palestino, dadas las actitudes de la
mayoría. Aunque quizás Sharón pudiera
haber cambiado un poco su perspectiva luego de esa
ocasión, la visión que tenía en ese momento respecto
a una entidad nacional palestina era la siguiente: “El
estado palestino estará totalmente desmilitarizado. Se permitirá que
retengan armas pequeñas para que la policía pueda asegurar el orden
civil. Israel mantendrá control de las entradas y salidas del estado
palestino y de su espacio aéreo, y no le permitirá formar alianzas
con enemigos de Israel.” Sin embargo, Sharón enfatizó que nada
podría proceder sin un total cese de terrorismo, o por lo menos, un
esfuerzo genuino por detenerlo. Si cumplen con este requisito, podrá
considerar la creación de una continuidad territorial entre los
centros principales de población palestina. Para llegar a definir
sus fronteras finales, debe evidenciarse reformas en todas las
áreas, incluyendo la política, educativa, judicial, en los medios de
comunicación y demás. (Arutz 7, 6 de diciembre de
2002)
¿Dónde
están mirando algunos ingenuos? ¿Pudo sobrevivir la ciudad griega de
Troya cuando permitió entrar al gran caballo de madera, lleno de
soldados y armas? ¿Podrá un cerco alrededor de la tierra
israelí proteger sus ciudadanos, si ya el enemigo está adentro?
¿Podrá Israel confiar en la palabra de alguien que ha evidenciado
vez tras vez que sus verdaderas intenciones son arrebatar toda la
tierra para sí?
"Dos
estados lado a lado" no parece ser la solución para este
conflicto, porque la mayoría de los árabes tampoco
creen que exista esa posibilidad. Su idea es que exista
una sola nación, ¡pero que sea la árabe-palestina!
Tarde o
temprano, Dios se encargará de hacer cumplir Su voluntad respecto a
esa tierra, porque la entregó como heredad perpetua a los
descendientes de Abraham, Isaac y Jacob, no a los descendientes de
Ismael. Si los árabes desean vivir en la tierra de Israel, pueden
vivir con todos los derechos de cualquier otro ciudadano, después
que vivan de manera respetable y responsable, aportando a la
sociedad como los demás israelíes.
El Dios
de Abraham, Isaac y Jacob aclaró hace tiempo: “Y pondré salvación en Sion, y
mi gloria en Israel” (Is. 46:13b). Israel será
bendición para todo el mundo, y la ley saldrá desde Jerusalén.Dios
cumplirá Sus promesas, y mientras tanto, la nación que bendiga a
Israel será bendecida. La que maldiga a Israel, será maldecida, “…porque yo soy Dios, y no hay
más” (Is.
45:22).
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