OFRENDANDO
DURANTE TIEMPOS DIFÍCILES
Recesión—Depresión—Caída
de la Bolsa: Esos términos eran comunes para nuestros abuelos. Son
palabras que hemos usado para hablar acerca de una época en la
historia que la mayoría nunca experimentamos. Sin embargo, ahora
mismo tienen un sonido cada vez más oneroso. Si usted es como la
mayoría de la gente, está preocupado por el futuro de su familia.
Algunos estarán preguntándose: “¿Cómo alimentaré a mi familia?” Esas
preocupaciones son universales. Dondequiera que he ido en estos
últimos meses (Reino Unido, EEUU, Canadá, Japón e Israel), la
economía ha sido tema de serias discusiones.
En
Israel, el 25% de la población vive bajo el nivel de pobreza, y ya
hace un tiempo ha estado sintiendo la carga de un alza en los
precios de alimento. Muchas familias que inmigraron en cumplimiento
de la profecía bíblica durante los pasados 20 años están en esa
categoría. Dios los trajo a Israel para un encuentro con Él, y
dependen de que Dios les supla a diario. El salmista hablaba de este
día cuando dijo: “Te
levantarás y tendrás compasión de Sion, porque es tiempo de
apiadarse de ella, pues ha llegado la hora. Ciertamente Tus siervos
se deleitan en sus piedras, y se apiadan de su polvo. Las
naciones temerán el nombre del SEÑOR, y todos los reyes de la
tierra, Su gloria. Porque el SEÑOR ha edificado a Sion, y se ha
manifestado en Su gloria. Ha considerado la oración de los
menesterosos, y no ha despreciado su plegaria” (Salmo
102:13-17). La familia mundial de Puentes para la Paz (nuestro
personal y nuestros donantes) somos parte de quienes Dios está
usando para el cumplimiento de esa Escritura. Sentimos compasión de
Sion, y animamos a que cristianos alrededor del mundo sientan lo
mismo. Estamos ayudando a edificar a Sion y tenemos en consideración
a los menesterosos.
Durante
la Guerra
A
través de la historia, cuando los judíos atravesaban dificultades,
experimentaban extrema soledad. El mundo cristiano, absorto en sus
propios problemas, ignoraba su sufrimiento, o peor aún, participaba
en su persecución. En el año 2006, cuando la Segunda Guerra del
Líbano obligó a que un millón de ciudadanos israelíes escaparan
hacia el sur, o se encerraran en refugios a prueba de bombas,
Puentes para la Paz y nuestros voluntarios cristianos estábamos con
ellos para consolarlos y alimentarlos. El alimento que les regalamos
ya ha sido olvidado, pero todavía recuerdan que estábamos aquí en su
momento de necesidad. Ahora más que nunca, durante estos tiempos de
incertidumbre, debemos demostrar al pueblo de Israel que no lo
abandonaremos, y que nuestra amistad no se limita sólo a tiempos
buenos.
Durante
la Inestabilidad Financiera
La
gente tiende a pensar que no puede continuar ofrendando durante
tiempos de inestabilidad financiera. Esa es la manera natural de
pensar, no sobrenatural. Dios dice en Su Palabra que Él es nuestra
fuente económica, y que proveerá para todas nuestras necesidades.
Luego nos anima a dar, y explica los principios divinos financieros.
Yeshúa (Jesús) alabó a la
viuda que dio una ofrenda de dos cuadrantes, porque dio de su
pobreza y no de su abundancia (Marcos
12:41-44).
En
Mateo 25:31-40, Yeshúa
dice: "Pero cuando el Hijo
del Hombre venga en Su gloria, y todos los ángeles con El, entonces
El se sentará en el trono de Su gloria; y serán reunidas delante de
El todas las naciones; y separará a unos de otros, como el pastor
separa las ovejas de los cabritos. Y pondrá las ovejas a Su derecha
y los cabritos a la izquierda. Entonces el Rey dirá a los de Su
derecha: 'Vengan, benditos de Mi Padre, hereden el reino preparado
para ustedes desde la fundación del mundo. 'Porque tuve hambre,
y ustedes Me dieron de comer; tuve sed, y Me dieron de beber; fui
extranjero, y Me recibieron; estaba desnudo, y Me vistieron;
enfermo, y Me visitaron; en la cárcel, y vinieron a Mí.' Entonces
los justos Le responderán, diciendo: 'Señor, ¿cuándo Te vimos
hambriento y Te dimos de comer, o sediento y Te dimos de beber? ¿Y
cuándo Te vimos como extranjero y Te recibimos, o desnudo y Te
vestimos? ¿Cuándo Te vimos enfermo o en la cárcel y vinimos a Ti?'
El Rey les responderá: 'En verdad les digo que en cuanto lo hicieron
a uno de estos hermanos Míos, aun a los más pequeños, a Mí lo
hicieron.’”
Puentes
para la Paz es un ministerio según Mateo 25, alcanzando y
alimentando a los hermanos sanguíneos de Yeshúa, el pueblo judío.
Ahora es el tiempo de compadecernos de Sion, de alimentar a los
menesterosos—los hermanos hambrientos del Señor. Esa evidencia del
amor cristiano durante momentos de oscuridad es como alumbrar una
lámpara sobre un monte, que no se puede
esconder.
Durante
los Tiempos de Escasez
Donativos sobrenaturales
resultan en provisión sobrenatural. En el libro de los
Reyes, leemos la historia de Elías y la viuda:
“Vino
después a él la palabra del SEÑOR, diciendo: ‘Levántate, ve a
Sarepta, que pertenece a Sidón, y quédate allí; porque yo he mandado
a una viuda de allí que te sustente.’ El se levantó y fue a Sarepta.
Cuando llegó a la entrada de la ciudad, allí estaba una viuda
recogiendo leña, entonces la llamó y le dijo: ‘Te ruego que me
consigas un poco de agua en un vaso para que yo beba.’ Cuando
ella iba a conseguirla, la llamó y le dijo: ‘Te ruego que me traigas
también un bocado de pan en tu mano.’ Pero ella respondió:
‘Vive el SEÑOR tu Dios, que no tengo pan, sólo tengo un puñado de
harina en la tinaja y un poco de aceite en la vasija y estoy
recogiendo unos trozos de leña para entrar y prepararlo para mí y
para mi hijo, para que comamos y muramos.’ Entonces Elías le
dijo: ‘No temas; ve, haz como has dicho, pero primero hazme una
pequeña torta de eso y tráemela; después harás para ti y para tu
hijo. Porque así dice el SEÑOR, Dios de Israel: “No se acabará la
harina en la tinaja ni se agotará el aceite en la vasija, hasta el
día en que el SEÑOR mande lluvia sobre la superficie de la tierra.”’
Entonces ella fue e hizo conforme a la palabra de Elías, y ella, él
y la casa de ella comieron por muchos días. La harina de la tinaja
no se acabó ni se agotó el aceite de la vasija, conforme a la
palabra que el SEÑOR había hablado por medio de
Elías”
(1 Reyes 17:8-16).
Siempre
que sigamos las instrucciones del Señor, podemos confiar en Él para
que provea a nuestras necesidades. A Él no le afecta la escasez ni
tiempos de dificultad económica. Él cuidó a Elías, a la viuda y a su
hijo en tiempos de calamidad. Él cuidará también de
usted.
Recuerde
la promesa de Dios: "Bendeciré a los que te
bendigan, Y al que te maldiga, maldeciré. En ti serán benditas todas
las familias de la tierra" (Génesis 12:3). A medida que usted
compre alimento para su propia familia, no olvide de enviar una
bendición—un donativo para alimentar a Israel. Será como depositar
dinero en el banco, ¡el banco de Dios!
Bendiciones
desde Jerusalén,
Rebecca
J. Brimmer
Presidenta
Internacional y CEO