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“¡REGRESEN A CASA!”
La voz de Dios llama al pueblo judío a través
de toda la tierra: “¡Regresen a casa!” Ahora es el momento de
regresar. Desde la formación del estado de Israel en 1948, el mundo
ha observado cómo Dios llama a Su pueblo para que regrese a su
hogar. Los judíos han regresado de sobre 100 naciones diferentes
para poseer su antigua tierra.
En la década de 1920, comenzaron a llegar desde Yemen. Sus
rabinos les habían enseñado lo que dice Deuteronomio 32:10-12a: "Le halló en tierra de desierto,
y en yermo de horrible soledad; lo trajo alrededor, lo instruyó, lo
guardó como a la niña de su ojo. Como el águila que excita su
nidada, revolotea sobre sus pollos, extiende sus alas, los toma, los
lleva sobre sus plumas, Jehová solo le guió…"
Los israelíes se asombraban al ver cómo los judíos yemenitas,
quienes siempre habían vivido una vida campesina y nunca habían
visto un avión, tranquila y voluntariamente se montaban en un avión
para “regresar” a su casa. Ellos sabían que el Señor los llevaba a
casa sobre "alas de águila".
Al día de hoy, ese milagroso retorno del pueblo judío no ha
menguado. Por espacio de 12 años, hemos estado presenciando el
regreso de miles de judíos desde las tierras del norte. Más de un
millón de judíos han emigrado a Israel desde la antigua Unión
Soviética, cumpliéndose literalmente la Escritura según leemos en
Jeremías 16:14-16. "No
obstante, he aquí vienen días, dice Jehová, en que no se dirá más;
Vive Jehová, que hizo subir a los hijos de Israel de tierra de
Egipto; sino: Vive Jehová, que hizo subir a los hijos de Israel de
la tierra del norte, y de todas las tierras adonde los había
arrojado; y los volveré a su tierra, la cual di a sus padres. He aquí que yo envío muchos
pescadores, dice Jehová, y los pescarán, y después enviaré muchos
cazadores y los cazarán por todo monte y por todo collado, y por las
cavernas de los peñascos".
Recientemente pude conocer una familia inmigrante proveniente
de la antigua Unión Soviética. Con caras radiantes, me hablaban de
su nueva vida en Israel, su verdadero hogar. Benjamín, su rostro
lleno de gozo, me habló acerca de la repetida persecución y
antisemitismo que había sufrido allá como judío. Emocionado, me
narró su regreso a casa: "Aunque nací en Rusia, nunca
sentí que era mi hogar. Ya estoy en casa". Al igual que Benjamín,
hay millones de judíos alrededor del mundo que están esperando el
momento de regresar a su hogar.
Dios ha
puesto en los corazones del pueblo judío alrededor del mundo un
entrañable amor hacia Sión, un anhelo profundo de regresar a
Jerusalén. El libro de oraciones que diariamente leen los judíos
está repleto de referencias a Israel, Sión y Jerusalén. Los judíos
religiosos oran con fervor por Jerusalén. El salmista exclamó desde
lo profundo de su corazón: "Si me olvidare de ti, oh
Jerusalén, pierda mi diestra su destreza" (Salmo 137:5). En cada
Pascua, durante el 'Seder' (recuento histórico de la liberación de
Egipto) dicen: "El próximo año estaremos en Jerusalén". Con esa
frase, expresan su deseo de regresar a Israel.
Aún los
judíos seculares y los que se criaron en naciones previamente
comunistas, quienes no conocen acerca de su herencia bíblica, están
regresando a su hogar en respuesta al llamado de Dios que les dice:
"¡Regresen a casa!"
Hay un fenómeno interesante en la naturaleza respecto a la
migración de ciertos animales, aves e insectos. El caso de la
mariposa ‘monarca’ es especialmente interesante. Cada año, miles de
mariposas monarcas viajan al sur de California y al norte de México.
Muchas aves hacen ese vuelo cada año, pero cuando las monarcas se
dirigen hacia el sur, lo hacen una sola vez durante su corta vida.
Aunque nunca hayan ido allí anteriormente, de alguna manera siempre
encuentran el camino hacia el mismo círculo de árboles donde se han
reunido sus ancestros. ¿Cómo conocen el camino? Dios mismo puso ese
conocimiento dentro de ellas.
Asimismo ha sucedido con el pueblo judío. Dios ha puesto en
lo profundo de sus corazones un sentido innato por regresar. En la
actualidad, está activando ese deseo para que Su pueblo regrese a su
hogar.
Algunos llegan con unas ideas filosóficas y un amor intenso
por Israel. Otros ni siquiera saben por qué han regresado, excepto
porque desean obtener una vida mejor. No obstante, aunque sus
motivaciones puedan diferir, están respondiendo a ese llamado de
Dios.
Muchos todavía permanecen en diferentes partes del mundo.
Tal vez ya estén comenzando a sentir ese deseo en sus corazones
mientras Dios les dice tiernamente: “¡Regresen a casa!” El Primer
Ministro de Israel, Ariel Sharón, ha escuchado la voz de Dios. En
muchos de sus discursos ha reiterado su deseo de que otro millón de
judíos puedan regresar durante la próxima década. Está clamando:
“¡Regresen a su casa, pueblo de
Israel!”
¿Su corazón le late de emoción cuando ve que Dios está
cumpliendo Su Palabra profética? ¿Desea participar en la gran movida
del retorno del Pueblo de Dios a su tierra? ¿Desea ayudar para que
otros, como Benjamín, regresen a su casa? Dios está llamando a los
cristianos para que seamos Sus colaboradores en esta hermosa tarea.
Aunque quisieran, muchos judíos no pueden regresar a Israel por
falta de recursos. No pueden pagar los gastos de pasaporte, visa, o
equipo de viaje, y mucho menos saldar todas sus deudas. (En muchas
naciones, no se les otorga el permiso de salida si aún deben
dinero). Tampoco pueden pagar su boleto de autobús o tren para su
transporte al aeropuerto, desde donde partirán hacia su hogar en
Israel. Hemos averiguado que todo este proceso, en la antigua Unión
Soviética, tiene un costo de $300 por persona. Sólo la falta de $300
se interpone a su regreso, en respuesta al llamado de
Dios.
En nuestro Proyecto Rescate, tenemos alrededor de 250
cristianos a quienes llamamos “pescadores”. Éstos viajan a través de
la antigua Unión Soviética en busca de judíos que necesitan ayuda
para regresar a Israel. Necesitamos fondos para mantener esos
trabajadores en el campo, y fondos para pagar por las visas, los
pasaportes y demás gastos de los judíos. Podemos encontrar sin
problema a judíos quienes necesitan ayuda, pero no les podemos
ayudar sin dinero. No queremos negarle siquiera a un solo judío la
oportunidad de regresar a su casa. Dios dijo que usaría a los
gentiles para traer de regreso a Su pueblo. Cuando usted ayuda a un
judío regresar a su hogar, está cumpliendo la profecía: “Así dijo Jehová el Señor: He
aquí, yo tenderé mi mano a las naciones, y a los pueblos levantaré
mi bandera; y traeré en los brazos a tus hijos, y tus hijas serán
traídas en hombros” (Isaías 49:22).
Dios está haciendo ese llamado hoy. Está llamando al pueblo
judío para que regrese a su hogar, y a los cristianos en todo el
mundo para que los ayuden a regresar. Ore para que todo el Pueblo de
Dios pueda escuchar y responder a ese llamado. Cuando el mundo vea
el mover de Dios, a medida que cumple Sus promesas con el pueblo
judío y sus antepasados, conocerá que Él es
Dios.
“…cuando los
saque de entre los pueblos, y los reúna de la tierra de sus
enemigos, y sea santificado en ellos ante los ojos de muchas
naciones. Y sabrán que yo soy Jehová su Dios, cuando después de
haberlos llevado al cautiverio entre las naciones, los reúna sobre
su tierra, sin dejar allí a ninguno de ellos. Ni esconderé mas de
ellos mi rostro; porque habré derramado de mi Espíritu sobre la casa
de Israel, dice Jehová el Señor" (Ezequiel
39:27-29).
Si Dios le está llamado para involucrarse en esta tarea, no
espere más. No sabemos cuánto tiempo más durará la libertad para que
puedan emigrar. Miles están esperando regresar a su hogar y
necesitan nuestra ayuda. Su aportación hoy ayudará a cumplir el
eterno propósito de Dios respecto al pueblo judío y las naciones
para que puedan reconocer que Él es Dios. Ningún regalo es demasiado
pequeño, pero si usted no puede aportar, ayúdenos a orar para que el
llamado de Dios pueda ser
escuchado en lo profundo del corazón de Su pueblo y regrese a
Sión.
Si le interesa hacer
un donativo hacia este proyecto de Operación Esdras, puede utilizar su
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