RELIGIÓN PURA Y
SIN MÁCULA
Por
muchos años, Puentes para la Paz ha estado trabajando con cristianos
polacos, eslovacos y ucranianos para extender su amor a los judíos
necesitados en Ucrania, particularmente en Ucrania occidental.
Muchos lugares, que antes eran centros judíos efervescentes, fueron
aniquilados durante el Holocausto. Muy pocos regresaron desde los
campos de concentración al terminar la Segunda Guerra Mundial.
Inmediata-mente, fueron forzados a atravesar una nueva opresión: el
comunismo. Las leyes soviéticas ateas no les permitían practicar su
fe, y nunca volvieron a disfrutar de libertad ni
prosperidad.
Luego de colapsarse la Unión Soviética
comunista, el nuevo estado de Israel atrajo a los más jóvenes y
fuertes, pero los más viejos y débiles no tenían esa opción.
Quedándose atrás, continúan viviendo de sus escasas pensiones, que a
menudo llegan después de varios meses de atraso. La comunidad judía
allí es incapaz de proveer a las necesidades de los más
desafortunados, ancianos y enfermos. El Proyecto Esperanza (Tikvah)
responde a su clamor de auxilio, proveyéndoles sacos de alimento,
calentadores, medicinas, ropa y comida preparada en cocinas
públicas.
La gente a quienes ayudamos vive en el borde
del desastre. Comen comida muy sencilla, nada especial ni elaborada.
Sus casas se están desmoronando. La ayuda que les proveemos hace la
diferencia entre la vida y la muerte. Literalmente dependen de
nosotros para su sustento. Un hombre a quien ayudamos es Alfred
Schreyer, de 86 años de edad y sobreviviente del Holocausto. Nos
escribió la siguiente carta:
Queridos Stanislav y Daniel (Supervisores del
Proyecto Tikvah):
Mi
nombre es Alfred Schryer. Nací el 8 de mayo de 1922 en Drogobych.
Les envío esta carta. Toda mi familia murió durante la ocupación
nazi. Fui prisionero en los campos de concentración de Plaszow,
Gross-Rosen, Buchenwald y Tauch, que era parte de Buchenwald cerca
de Leipzig. Sobreviví sólo por milagro.
Soy
músico de profesión. También pertenezco al grupo de personas en
necesidad, quienes reciben ayuda. En mi caso, recibo sacos de
alimento y medicina. La situación económica en Ucrania va de mal en
peor. Los precios van subiendo más y más, y es muy difícil
sobrevivir sólo con mi pensión. Por eso les pido que continúen con
este proyecto humanitario, que significa una bendición tanto material como
moral.
Les envío a todos el más cálido saludo desde el
fondo de mi corazón, y estoy honestamente muy agradecido por
todo.
Cordialmente,
Alfred Schreyer
Hoy día, la
escasez de alimento mundial hace que los precios sean exorbitantes.
El alto costo de gasolina también ha hecho que aumente el costo de
la entrega de alimentos. Lo inevitable es que, sin un aumento
dramático en donativos hacia el Proyecto Tikvah, no podremos
continuar proveyendo siquiera los alimentos más básicos a quienes
dependen de nosotros por su pan de cada día. Actualmente, sobre
1,000 individuos y matrimonios reciben sacos de alimento
mensualmente del Proyecto Tikvah. Los donativos hacia este proyecto
han disminuido, mientras que los costos han ido subiendo. Muchos
queridos ancianos judíos nos miran con la esperanza de que les
continuemos ayudando a sobrevivir. Nosotros miramos a Dios con la
esperanza de que sobreabunde Su bendición para que podamos continuar
supliendo su comida.
La tabla a continuación evidencia cómo han ido
aumentando los costos de comida básica en términos de dólares
estadounidenses:
Artículo Año
Pasado
Año Actual
1
kilo (2.2 libras) semillas de cereal $0.53
$1.06
1
kilo (2.2 libras) azúcar $0.75
$1.15
1
kilo (2.2 libras) harina de trigo
$0.18
$0.43
1
kilo (2.2 libras) guisantes secos $0.21
$0.45
Pasta
$0.38
$0.75
1
litro de aceite de cocina
$1.02
$1.88
Pescado
enlatado
$0.43
$0.71
Leche
condensada $0.38
$0.77
Jugo $0.43
$0.77
Avena $1.00
$1.50
En
el libro de Santiago, leemos: “La religión pura y sin mácula
delante de nuestro Dios y Padre es ésta: visitar a los huérfanos y a
las viudas en sus aflicciones, y guardarse sin mancha del mundo” (Sant. 1:27).
En
tan fácil aparentar religiosidad: asistir a la iglesia regularmente,
cargar Biblias, e incluso ayunar. ¿Pero qué es lo que Dios espera de
un verdadero creyente? No espera simplemente disciplina religiosa,
sino también actos de justicia y compasión. En Isaías 58, el profeta
habla acerca del ayuno, y aclara el tipo de ayuno que agrada a Dios:
“¿No es éste el ayuno que yo
escogí: desatar las ligaduras de impiedad, soltar las coyundas del
yugo, dejar ir libres a los oprimidos, y romper todo yugo? ¿No es
para que partas tu pan con el hambriento, y recibas en casa a los
pobres sin hogar; para que cuando veas al desnudo lo cubras, y no te
escondas de tu semejante? Entonces tu luz despuntará como la aurora,
y tu recuperación brotará con rapidez; delante de ti irá tu
justicia; y la gloria del SEÑOR será tu retaguardia. Entonces
invocarás, y el SEÑOR responderá; clamarás, y El dirá: ‘Heme
aquí’…Si te ofreces al hambriento, y sacias el deseo del afligido,
entonces surgirá tu luz en las tinieblas, y tu oscuridad será como
el mediodía. Y el SEÑOR te guiará continuamente, saciará tu deseo en
los lugares áridos y dará vigor a tus huesos” (Is. 58:6-11a).
Yeshúa
dijo que bendecirá a los que atienden a los necesitados: “Venid, benditos de mi Padre,
heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del
mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me
disteis de beber…En verdad os digo que en cuanto lo hicisteis a uno
de estos hermanos míos, aun a los más pequeños, a mí lo
hicisteis” (Mat
25:34b-35a, 40b).
A medida que oramos por un milagro, ¿Dios le
está llamando para que provea ese milagro? Si es así, por favor, sea
generoso. Su regalo es un regalo de vida.
Bendiciones
desde Jerusalén,
Rebecca
J. Brimmer
Presidenta
Internacional y CEO